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El diablo de Lübeck, en el que se inspirará la escultura de Abella, también da vida a una leyenda local. / E. A.
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Poco se podía imaginar la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos, que su propuesta de colocar una estatua del diablo la final de la cuesta de San Juan —para derivar los flujos turísticos por esta zona y descargar un poco la Calle Real— iba a provocar la polémica que se ha despertado, sobre todo a través de las redes sociales.

Muchos son los comentarios a favor y en contra de la estatua, que pretende materializar la leyenda de la construcción del Acueducto. Pero sus detractores han levantado la voz más alto e, incluso, se ha puesto en marcha una recogida de firmas en la web Change.org para oponerse a la figura del diablo.

La petición, impulsada por la abogada María Esther Lázaro Hernanz, se abrió hace apenas dos días bajo el título ‘Ayuntamiento de Segovia: que no pongan la estatua del diablo en Segovia’ y cuenta ya con más de 2.000 firmas.

Claudia de Santos: “Es demencial, no se me ocurren más adjetivos que pura estulticia”

Entre las razones que argumenta Lázaro Hernanz en su petición están que la estatua se vaya a construir con “dinero público”; que “se exalte el mal y la mentira”; y que con esta medida se pueda atraer a la ciudad a “turistas que adoren a Satán”.

El estupor era manifiesto en la concejala al conocer estos argumentos. Porque, dijo, “uno piensa en el demonio debajo del pie de San Miguel, o en la serpiente demonio debajo del pie de toda la iconografía religiosa, se me ocurre pensar en todos los demonios que coronan Notre Dame que es la catedral por excelencia, se me ocurre pensar en los miles de demonios de todo el arte románico, no solo en los canecillos sino en el interior de las iglesias… Es demencial, no se me ocurren más adjetivos que pura estulticia, puro pensamiento retrógrado”.

“¿Volvemos a tirar Budas? ¿O vamos también a quitar la Virgen del Acueducto porque los romanos no creían en la Virgen?”, se preguntó De Santos. “El mundo es muy grande, las culturas, afortunadamente se mezclan, y ni siquiera hay que tener la mente abierta, sino haber leído un poco”, añadió, para entender que se trata de una imagen simbólica para contar una leyenda, no para adorar al demonio ni para exaltar el mal ni la mentira.

En cuanto al posible uso de dinero público para su construcción, la concejala recordó que la estatua será regalada por José Antonio Abella a la ciudad y la fundición la hará una empresa con la que se tiene un convenio, por lo que no se invertirá dinero público en la creación de la imagen.

Desde el Obispado han declinado hacer declaraciones al respecto, ya que la recogida de firmar ha sido promovida por un particular y ellos prefieren mantenerse al margen de la polémica.

LA LEYENDA DE LÜBECK

Cuenta la leyenda que cuando, alrededor del año 1200, se planeaba en Lübeck levantar la iglesia de Santa María (Marienkirche), el diablo que acechaba, escuchó mal y creyó que los ciudadanos construirían una gran taberna. Como el diablo pensaba que las tabernas ayudaban a llevar a los ciudadanos por el camino de la perdición, ayudó a levantar el edificio, y de esta forma se terminó en poco tiempo.

Pero cuando el diablo se enteró de que aquello era un templo dedicado a la Virgen María, y no una taberna como él pensaba, decidió arremeter contra los ciudadanos destruyendo la iglesia usando un gran mazo de piedra (el mismo donde se sienta la estatua).

El diablo nunca derribó el templo ya que los pobladores de Lübeck hicieron un trato con él, y pactaron que al igual que habían levantado el templo de la Virgen levantarían también una cantina en la misma calle. El diablo aceptó el trato, soltó la piedra y desde entonces, frente a la iglesia, hay una cantina dedicada al demonio.