MESA ESTEBAN DRAKE
Antonio Madrigal, Mesa Esteban Drake y José Miguel Merino, “los tres niños pintores”, en una visita a la exposición de la artista contemporánea en la Galería Orfila. / E. A.

Cuando tu dedicación es una pasión, vocación y necesidad, no hay edad de jubilación que valga. Aunque las fuerzas no sean las mismas que en la juventud, las ganas y la ambición superan las dificultades. Un hecho que conoce a la perfección la pintora madrileña, aunque segoviana de corazón, Mesa Esteban Drake, cuya exposición ‘Formas y atmósferas’ se puede visitar hasta el 14 de diciembre en la Galería de Arte madrileña Orfila. Precisamente, sus 77 años no son un obstáculo. Aunque haya tenido que desterrar en cierta medida la pintura de gran formato, “siempre se puede hacer una obra mediana y seguir con tu trabajo como siempre”, asevera.

Mesa Drake es una de las pintoras contemporáneas de arte abstracto más populares del país. A pesar de su larga trayectoria y la amplitud de sus trabajos, sigue siendo “muy difícil” para ella organizar exposiciones. “Para mí, exponer mi obra es casi una impudicia, es como desnudarte al público, es mostrar una obra tan personal que te hace preguntarte: ¿Qué va a pensar la gente?”, confiesa. No obstante, al igual que el sentido de un libro es ser leído, acepta que sus pinturas necesitan de los espectadores para cumplir su función.

Una lección que ha aprendido a lo largo de sus años como pintora, que prácticamente es toda su vida. Así, recuerda como con tan solo 12 años sintió la llamada del arte a raíz del Curso de Pintores celebrado en Segovia, una ciudad que considera su hogar. Aunque nació en Madrid y no reniega de sus orígenes, sus vivencias en Segovia van mucho más allá: “Es mi casa, es lo más grande que me ha pasado en esta vida y que he tenido cerca, quiero y amo a Segovia”, enuncia.

Ciertamente, sus calles y paisajes fueron los protagonistas de sus primeras obras. Así, recuerda con ilusión sus salidas a dibujar San Lorenzo, San Millán y otros puntos de la ciudad junto a Antonio Madrigal y José Miguel Merino. “Somos los tres niños pintores”, define. “Y eso a pesar de lo difícil que era salir a pintar a la calle en aquellos tiempos, nos insultaban, pero lo pasábamos muy bien”, se enorgullece. Y, precisamente, los tres artistas siguen pintando en busca de su gran obra, “aunque no se si eso se alcanza”, bromea Mesa Drake.

Por el momento, la artista sigue explorando, de ahí su exposición en Madrid formada por collages, obra en papel y óleos de gran formato. Unos trabajos realizados generalmente en el confinamiento, durante la “encerrona”, un periodo que la pintora considera “muy fructífero”.

Mesa Drake ha renombrado su exposición como ‘El canto del cisne’, pues no sabe si tendrá muchas más oportuniades de exponer sus trabajos. Sin embargo, lo que sí tiene claro es que seguirá trabajando, ya que “lo primero es la pintura”. “Puedes tener otros comportamientos o ideas, pero pintar es una necesidad hasta el día en que me muera, aunque no sepa explicar el motivo ni el porqué”, concluye.