Los representantes de las diócesis votan en la primera jornada de la XLII Asamblea. / Kamarero
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La Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad de España (Frater) celebra este fin de semana en la ciudad su XLII Asamblea General, en el Hotel Puerta de Segovia. Un encuentro bianual en el que están participando cerca de 80 delegados de 38 diócesis de todo el país, y en el que se está profundizando en el carácter laical de la entidad bajo el lema ‘Frater comprometida en la misión de Jesús’.

“Es el momento de que la Iglesia mire a las personas enfermas o con una discapacidad como a un sujeto activo de evangelización, renunciando al caduco paternalismo que todavía se sigue manifestando en algunos sitios, donde se considera que una persona por tener una enfermedad se dice que es un regalo de dios o que qué bonito y perduren así las actitudes de asistencia y caridad. Se nos trata como objetos”, ha explicado el presidente nacional de Frater, Enrique Alarcón. Un cambio necesario de actitud que el responsable de la entidad no circunscribe solo al ámbito eclesiástico, sino del que tienen que ser partícipes la sociedad y sus instituciones.

Dentro del carácter laical de Frater, la entidad tiene el compromiso de la transformación de las estructuras y, de hecho, es uno de los movimientos sociales más reivindicativos de toda España, tanto trabajando con sus propios programas como estando dentro de las distintas relaciones y confederaciones.

Entre sus principales líneas de trabajo están la lucha por la accesibilidad y la empleabilidad de las personas con discapacidad.”En ocasiones las administraciones se engañan y creen que gastar en trabajo es un gasto social inútil que no vale para nada y no se dan cuenta que es inversión”, afirma Alarcón, quien se pone de ejemplo: “Yo tengo un 88% de discapacidad, pero he trabajado hasta que me he jubilado y he podido formar una familia gracias a eso, comprar una casa, un coche y ser un ciudadano que aporta a la sociedad; de otra manera sería un ser dependiente de la familia, escondido en cualquier rincón y entonces sí estaría siendo un objeto de gasto social y asistencial”.

Respecto a la accesibilidad, necesaria también para facilitar el acceso al mercado laboral, Alarcón lamenta que no se están cumpliendo los compromisos adquiridos con las Naciones Unidas, que fijaban una accesibilidad universal en todo el Estado para 2017. “Se ha creado un silencio político y la afirmación de que es muy difícil; lo que hace falta es voluntad y destinar los recursos necesarios. Tenemos un gran desarrollo legislativo que se vende como un logro, pero no basta con que esté escrito y legislado, hay que llevarlo a la práctica y en esto sí que tenemos mucho camino que andar todavía”, sostiene el presidente de Frater España.