Los trabajos de fotogrametría empezaron el jueves y continuaron el viernes, momento que recoge la imagen. / Rocío Pardos
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Hay cifras que abruman y pueden confundir si se utilizan sin buenas referencias pero en este caso ayudan a conocer que el estudio que el Ayuntamiento de Segovia lleva a cabo para conocer mejor el estado de la piedra con al que se construyó el monumento romano, hace aproximadamente 2.000 años, conseguirá un nivel de detalle extraordinario, lo que facilitará su mantenimiento, conversación, investigación y también la difusión del que es emblema de la ciudad y una de las joyas de la humanidad como bien reconoce la Unesco desde hace 35 años.

Si los primeros días de la semana, investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) centraron su trabajo, subidos a una grúa, en analizar la composición y, en general, la caracterización de los sillares del Acueducto, desde el jueves pasado y a lo largo de los primeros días de próxima semana, el arqueólogo Néstor Marqués, junto a un equipo de topógrafos, está dedicado, apoyándose igualmente en la grúa, en elaborar la fotogrametría y el escaneado láser de la parte visible del monumento; es decir, los 800 metros lineales que hay desde la zona alta de la avenida de Padre Claret hasta el Postigo del Consuelo, en la proximidad de la plaza de Avendaño.

Cuenta Marqués que, aunque todavía no está finalizado el trabajo de campo, es fácil que se recopilen entre 5.000 y 10.000 imágenes digitalizadas que pueden acercarse en conjunto a un terabyte de datos (un millón de gigas).

Con la información recopilada, tras su análisis y tratamiento en un periodo que podría alargarse un par de meses, se obtendrá un modelo digital 3D (en tres dimensiones) del Acueducto en alta resolución, lo que permitirá disponer de una cartografía completa del mismo modelizada, lo que tiene, como aplicación práctica, conocer mejor sus patologías y facilitar la gestión integral de su conservación.

Evitará, además, tener que instalar andamios en sucesivas revisiones, al facilitar información gráfica de su estado actual. Esta documentación digital será de gran utilidad para su mantenimiento, conservación, estudio y difusión.

El arqueólogo segoviano comenta que el modelo permitirá estudiar por secciones el monumento, facilitando la labor de los responsables de su conservación y de los investigadores.

Añade las posibilidades que la digitalización en 3D ofrece en el ámbito de la reaidad virtual o aumentada, de manera que puede hacer posible un análisis “al milímetro” de la piedra sin necesidad de desplazamiento hasta el lugar donde está el monumento.

Llama la atención, precisamente, sobre la relevancia que tendrá a partir de ahora la observación de la parte superior del Acueducto gracias a este modelo 3D, ya que permite una accesibilidad completa que ahora está dificultada en la zona más espectacular, la del Azoguejo, donde la arcada alcanza casi 30 metros de altitud y solo con andamios o grúas, entre ellas el vehículo-grúa de los bomberos, ha sido posible en las últimas inspecciones preventivas o cuando se ha producido la caída de algún cascote del mortero del canal superior.

Por cierto, Marqués indica que hasta el momento, y el pasado viernes trabajaron en la zona de mayor altura, “no hemos visto nada que nos llame la atención, lo que es buena señal”.

Sin embargo, ya en el terreno de las curiosidades y de la documentación histórica, y aunque ya era conocido, el arquéologo está comprobando que algunas piedras se han reutilizado durante restauraciones datadas en la edad moderna, entre otras, “y puede apreciarse que se colocaron de forma diferente a cómo estaban en su origen, porque la moldura está al revés” o bien proceden de otra cantera distinta a las utilizadas en la época romana. Lo ha podido apreciar en el tramo de la plaza de Día Sanz, cuando el Acueducto se dobla para afrontar su recorrido más admirado por visitantes y también segovianos.

Análisis periódico

Por otra parte, destaca que este estudio sobre la materia prima con la que se levantó el monumento será recurrente a partir de ahora, de manera que se repetirá cada cinco o diez años para comparar la evolución de manera detallada.

Marqués es el autor del trabajo de fotogrametría y modelo en 3D de la Virgen situada en la hornacina de la parte central del Acueducto, con mirada al Azoguejo, lo que permitió después realizar una réplica exacta al restaurador Graziano Panzieri.