Vista aérea de la manifestación. / Kamarero
Vista aérea de la manifestación. / Kamarero
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Nada es perenne. La calzada real ideada por el rey Carlos III entre Madrid y el Real Sitio de La Granja dio vida a San Rafael, y ahora, poco más de dos siglos después, esa misma vía de comunicación lo arrolla. “Lo que pasa aquí es un constante atropello”, sostiene Ángeles Vallejo. En 54 años viviendo en San Rafael, desde su boda con el farmacéutico Jaime García, ha visto infinidad de accidentes en la travesía, situada en plena N-VI. Echa la vista atrás y calcula “al menos diez muertos”, a los que suma “muchísimos heridos”. Confiesa tener “miedo” cuando debe cruzar la carretera, pues se considera “una persona mayor” y “pasar de un lado a otro tiene un riesgo tremendo”. Hacía estas declaraciones mientras, a mediodía de ayer, veía pasar una manifestación por delante de la farmacia de su marido.

Como ella, la gran mayoría de los vecinos de San Rafael están hartos del tráfico por su travesía —en 2017, la media diaria rondó los 13.000 vehículos, de los que unos 1.700 eran camiones—. Y por eso ayer se echaron a la calle, exigiendo una solución. Alrededor de medio millar de personas, de acuerdo a los cálculos de la Guardia Civil y de la Policía Local de El Espinar, participaron en una manifestación, entre la Oficina Municipal de San Rafael y la Plaza de Castilla, donde se concluyó con la lectura de un manifiesto por parte de Juan Manuel Gea, hijo del último fallecido en la travesía.

“Todo esto —explicaba Juan José Sanz Vitorio, exalcalde de El Espinar por el PP y hoy procurador regional— es la plasmación de un sentimiento, como consecuencia de una situación que se hace verdaderamente insostenible”.

‘Queremos una travesía para vivir, no para llorar’. Ese eslogan se podía leer en la gran parcarta que ocupaba todo el ancho de la calzada, sujetada por miembros de la corporación de El Espinar y políticos de todos los partidos segovianos, que abría la manifestación. Pero aunque en primera fila figuraran los representantes públicos, el protagonismo ayer era del vecindario, que aguzó su ingenio para, con ingeniosos carteles, mostrar su enfado con la situación. “Pasa el tiempo, sumamos víctimas”, “Todos somos víctimas”, “Variante N-VI ya” o “AP-6 libre de peaje ya”, figuraban entre los más llamativos. La manifestación no fue silenciosa, no. Hubo gritos exigiendo una solución, se escucharon pitos, y algún tambor intentó dirigir el ritmo de la protesta…

Los espectadores apoyaban la causa. “Aquí —decía la pescadera Alicia Monte, mientras atendía su negocio— estamos ya habituados al ruido de los camiones; tenemos que hablar a voces en la calle!”. No lejos de ella, Máximo Mateo decía, convencido, que “este problema no lo quieren arreglar, pues no creo que sea tan difícil”, mientras otro lugareño asentía con la cabeza.
Con lentitud, la manifestación fue avanzando, sin ningún incidente. Durante el acto, la Guardia Civil cerró la travesía de San Rafael, desviando el tráfico por otras vías, de forma que la calzada era íntegramente para los manifestantes. “¿Por qué hoy sí, y otros días no?”, se coreó, una y otra vez, reclamando así que tal medida no fuera momentánea.

Ya en la Plaza de Castilla, tomó la palabra Gea, representante de la plataforma organizadora de la convocatoria, quien recordó que San Rafael lleva ya una década esperando una solución. Culpó al tráfico de vaciar el centro del pueblo y advirtió que lo de ayer no era el final sino “el principio de un largo camino”. Y a los políticos de todo signo que le rodeaban gritó que “¡necesitamos soluciones, no más promesas!”.

Por un momento pareció que quienes iban a la cola de la manifestación pretendían cortar el tráfico por la travesía más allá de la hora autorizada, pero finalmente no fue así. Cundió la mesura. Y la concentración se disolvió.
Para la alcaldesa de El Espinar, Alicia Palomo, San Rafael lanzó ayer “un mensaje claro y contundente”. “Todos —señaló, en referencia a las administraciones local, provincial y autonómica— estamos por una solución a esta problema en la travesía, pero es el Ministerio de Fomento quien debe actuar”. Desde el PP, Sanz Vitorio apelaba al sentido común, recordando que ya hay una vía alternativa a esta travesía, la AP-6. “Hay que intentar agilizar la posibilidad de utilizar la AP-6 como variante”, decía el procurador popular. Ese es su deseo. Y el de todo un pueblo.