Ramsés Gil, acostumbrado a buscar jugadores por cualquier confín, afronta estos días el reto de componer una plantilla para él mismo. El técnico de la Gimnástica Segoviana afronta ese desafío tras rescatar del descenso al equipo que confeccionó el curso pasado Manu González. Hay dos aspectos clave. Uno, la evaluación que haga el club de la temporada, que terminó con una permanencia apurada en la eliminatoria directa, para saber hasta qué punto una plantilla similar puede rendir el próximo curso en la misma categoría. Y dos, las opciones reales de mejorar ciertas posiciones teniendo en cuenta el modesto presupuesto del club y la competencia de clubes con más recursos.

Rui es uno de tantos jugadores que espera los designios del club para negociar su continuidad. El central berciano es un ejemplo de longevidad y, a sus 37 años, ha decidido que continuará, al menos, otro año jugando. “Me veo con ganas, que es lo importante. A seguir dando guerra”. El central evalúa con un bien a la temporada colectiva de la Segoviana y un aprobado a su actuación personal tras una lesión ósea en el pie que le ha permitido jugar unos 20 partidos. “La sensación que tengo es que yo, lo que he hecho, lo he hecho al cien por cien, tengo la conciencia muy tranquila. Me queda no haber podido ayudar desde dentro en esos momentos más complicados, pero son gajes del oficio; ninguno estamos exentos de lesiones”.

Depare lo que depare el destino, Rui se siente orgulloso de haber sido parte de la primera plantilla que logra salvar la categoría por encima de Tercera. Será recordado como el grupo de la primera permanencia. “Lo importante es que el equipo va a seguir en Segunda B y ojalá el año que viene, esté quien esté, no se sufra tanto”. Sentía como suya la responsabilidad de no tirar por la borda la “magnífica” temporada del último ascenso. “Era un reto para los que llevan muchos años, para los que hemos ascendido y queríamos romper esa historia y para los nuevos. Ojala sea el primero de muchos años en esta categoría; y quién sabe si más arriba”.

Rui desgrana ese debate entre mantener el bloque que ha ganado seis de los nueve últimos partidos o meter el bisturí en una temporada en la que hubo un periodo de 600 minutos sin marcar para un equipo que era antepenúltimo en la jornada 25. “Esa una pregunta complicada. No te puedes basar solo en lo emocional. Si ves la estadística de la temporada, que la hemos salvado, es verdad, pero en el ‘play out’, a lo mejor crees que necesitas mejorar para no tener esas urgencias. Es lícito que haya jugadores que salgan y otros que vengan nuevos; es ley de vida. A título personal, estoy muy contento con lo que he hecho a día de hoy en la Segoviana”.

Uno de los méritos de Rui es alargar su carrera sin bajar el nivel. Habla de “esos entrenamientos que no se ven” y del cuidado de su físico o su dieta. “La edad es un número, yo he demostrado que puedo competir en Segunda B”. Además, suma el poso de la experiencia, “transmitir esa tranquilidad para ayudar a cualquier persona”, un activo en el vestuario. “Mantener la calma. Seguir trabajando y tener fe en lo que haces. El equipo nunca dejó de creer y traté de aportar mi granito de arena. Yo el recorrido lo tengo hecho y otros están empezando”.