Los aficionados taurinos han rendido este viernes un homenaje al maestro Andrés Hernando (La Velilla, Segovia, 1938) con motivo del 60º aniversario de su alternativa, a través de una clase práctica de toreo a cargo de los alumnos de la Escuela Taurina de Salamanca.

Este tributo, organizado por la Peña Taurina Abulense en colaboración con el Ayuntamiento de la capital abulense, se ha celebrado en la plaza de toros de Ávila, inaugurada el 21 de julio de 1967 por el propio Hernando, a quien acompañó en el cartel Victoriano Valencia y Manuel Benítez ‘El Cordobés’.

Ante unas 1.500 personas, Hernando ha vivido con gran emoción este reconocimiento en el que han participado el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, así como el alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, y el presidente de la Diputación, Carlos García.

«Soy abulense adoptivo», ha dicho Hernando a la prensa, muy emocionado, en referencia a su matrimonio con Sonsoles Aboín, también presente en el homenaje, junto a varios miembros de su familia.

Ante los periodistas y después ante el público, Hernando ha recordado el «momento cumbre» que supuso para él participar en la inauguración de la plaza de toros de Ávila, que registró un lleno absoluto en aquella corrida televisada en la que los tres diestros lidiaron reses de Atanasio Fernández y salieron a hombros de coso.

Además de defender la «fiesta taurina», el maestro segoviano de nacimiento y abulense de adopción ha mostrado su agradecimiento por el «afecto, cariño y simpatía» que le han transmitido con este homenaje que «nunca» podrá «agradecer» en su vida.

«Vine por primera vez a Ávila en 1955, me enamoré -de Sonsoles Aboín- y me quedé, pero luego me enamoré de Ávila», ha relatado Andrés Hernando, que tiene su ganadería en la pequeña localidad abulense de Marlín (32 habitantes), situada a 16 kilómetros de la capital.

Su intervención ha concluido con una ovación del público durante un acto al que han acudido representantes de varias peñas, entre las que ha destacado la de su tierra, Segovia.

Previamente, ha recibido regalos para recordar esta jornada por parte del Ayuntamiento de Ávila, la Peña Taurina Abulense y la Peña Taurina Arevalense, al tiempo que ha sido obsequiado con un óleo de Ángel Pérez Dimas, y un retrato a plumilla del secretario de la Peña Taurina Abulense, Francisco Garcinuño.

El poeta y juglar, Paco Galán, le ha recitado una poesía que le ha entregado, y la productora de cine y televisión, Ana Sastre, le ha regalado una de sus colecciones de documentales taurinos.

Gonzalo Santonja ha destacado el «merecidísimo homenaje» recibido por «uno de los toreros legendarios de la segunda mitad del siglo XX», de quien ha subrayado su carácter «dominador» en las plazas, demostrando «mucha personalidad y muchísimo empaque».

Por su parte, el alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, ha subrayado el hecho de que la actual corporación haya recuperado los toros «en este mandato», después de que en su opinión «en el anterior desapareciera la fiesta taurina de la ciudad de Ávila».

Hernando desarrolló su carrera entre los años sesenta y setenta, una de las épocas que más y mejores diestros ha reunido durante las últimas décadas, con nombres como Antoñete, Antonio Ordóñez, Curro Romero, Antonio Bienvenida, Paco Camino, Diego Puerta, El Viti, El Cordobés y Luis Miguel Dominguín.

En 1968 indultó a ‘Potrico’, de la ganadería de Pablo Romero, el primero en Barcelona desde la reanudación habitual de los festejos taurinos al término de la Guerra Civil.

Toreó una veintena de tardes en la sevillana plaza de la Real Maestranza de Caballería, pero será recordado por la vuelta al ruedo que dio por el callejón en una corrida de la feria de abril de 1974, cuando la salida del siguiente toro, debido al despiste del presidente, interrumpió la que en ese momento daba por la arena y no pudo completar.