Condado de Castilnovo, al abrigo de la historia

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Condado de Castilnovo, pequeño municipio segoviano, perteneciente a la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, que se encuentra a 50 Km de Segovia y cuenta con una población de 107 habitantes censados en el año 2016.

Condado de Castilnovo se compone de cuatro núcleos de población: Villafranca, el de mayor tamaño, se denomina así por los privilegios que le permitían ser Villa Franca o, lo que es lo mismo, estar exenta de pagar algunos impuestos que el resto de poblaciones debían pagar a “su Señor”, el Rey en este caso. Valdesaz, Torrecilla, que se cree que debe su nombre a una Torre Fortificada que existió en los tiempos de las repoblaciones de la zona y, por último, La Nava.

Por su término municipal pasan los ríos Caslilla y San Juan que riegan varias zonas arboladas con encinares, sabinas, chopos del país y distintos tipos de sauces.

Es una imponente fortaleza ubicada en el valle del río San Juan, entre Villafranca y Valdesaz, rodeado de una importante arboleda formada por encinas, chopos y sabinas.

La tradición indica que fue obra de Abd-al Rahmán I, del siglo VIII pero, otros se declinan por Almanzor, del siglo X, aunque poco o nada queda de las épocas de uno y de otro. Los arcos del lado oeste del Patio de Armas son de los siglos XII y XIII y, con posterioridad se construyeron las seis torres (primero las llamadas de la Solana, la Puerta y la Vieja y, más tarde, las del Moro, Caracol y Álvaro de Luna).

Cuenta la historia que en el siglo XV, el rey de Castilla, Juan II, regaló el Castillo a su persona de confianza, Álvaro de Luna, que fue quien lo hizo una de las más importantes transformaciones hacia el estilo mudéjar al alternar la mampostería y el ladrillo. Cuando Álvaro de Luna murió, este fue entregado por el Rey Enrique IV a Juan Pacheco, su hombre de confianza..

Los Reyes Católicos, lo convirtieron en residencia palaciega y se lo regalaron como dote a su sobrina Juliana de Velasco y Aragón, pasando a ser propiedad de los Condestables de Castilla desde 1557 y, cuenta la leyenda, que en el Castillo de Castilnovo estuvo alojada Juana la Loca tras la muerte de su marido.

En el siglo XVI albergó, como rehenes, a los hijos del Rey de Francia, Francisco I, tras la batalla de Pavía y, ya en el año 1859, el Príncipe Alemán Hohenzoller, entonces propietario de la fortaleza, lo vendió a José de Galofré, secretario y pintor de la reina Isabel II, quien lo restauró (pues se encontraba en ruinas) y, en esta restauración se modificó la fachada norte y se construyó el ala sur del Patio de Armas, con estilo isabelino.

La última reforma fue realizada por los Marqueses de Quintanar quienes encargaron al arquitecto Cabello la arquería neoclásica del patio y la construcción de una plataforma en la fachada norte para elevar el acceso.

Esta fortaleza-palacio es, por lo tanto, una amalgama de estilos arquitectónicos que se van superponiendo según quien vive en él y los tiempos que corren. Destacan las torres, tres cuadradas y tres cilíndricas, adornadas con muchos balcones y, los muros, de sillería con ladrillos mudéjares y calicanto.

El monumento fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 1931 y ahora, al ser una propiedad privada, no puede ser visitado, de hecho, hasta hace pocas fechas ha estado en venta de nuevo, pidiéndose por él la cantidad de 15 millones de euros como llegaron a publicar varios diarios nacionales.

El anuncio decía que este Castillo tiene 5.457 metros cuadrados construidos repartidos en cinco plantas, 21 dormitorios y 24 cuartos de baño añadiendo que todo está “en buen estado, debido a las reformas que se han realizado a lo largo de los siglos XIX y XX”. Dispone, continuaba informando el anuncio, de planta cuadrada, patio central y la Biblioteca Miguel Alemán Valdés y Marqués de Lozoya que reúne 50 mil volúmenes.

Este Castillo se abrió como hotel-restaurante en abril de 2012. Tenía una categoría de dos estrellas y capacidad para 36 personas, según informaba el Patronato de Turismo de Segovia pero, tras un año de funcionamiento, cerró su puerta.

Ha sido utilizado para diversos tipos de eventos como bodas, al contar con el espacio necesario para la celebración de los enlaces y de los banquetes posteriores y, también, otras actividades de tipo cultural.

La venta, nos cuenta el alcalde, está paralizada desde el reciente fallecimiento del propietario.

Aun cuando la localidad es conocida por su castillo, los diferentes núcleos de población que forman Condado de Castilnovo tienen sus propios monumentos: Villafranca, la Iglesia neoclásica dedicada a Nuestra Señora de la Serna, con planta de cruz latina y cúpula en el crucero. Valdesaz, la iglesia románica de Santa Cristina, con una sola nave, ábside semicircular y una sencilla puerta de acceso, románica, con dos arquivoltas. Torrecilla, su nombre hace referencia a que pudo existir una torre fortificada en los tiempos de las repoblaciones, en este núcleo de población se encuentra la Iglesia de San Bartolomé y, por último, en La Nava, encontramos la Iglesia de San Juan.

Condado de Castilnovo cuenta con una fiesta común a todos los núcleos de población que lo forman: la Festividad de Nuestra Señora de la Antigua, el 2º domingo de mayo pero, a su vez, por separado, tienen su propio calendario festivo.

La Nava, celebra la festividad de San Juan Bautista en junio. Torrecilla, la festividad de San Bartolomé en agosto. Valdesaz, Santa Cristina en julio y, Villafranca, Nuestra Señora del Rosario en septiembre.