Fútbol a cámara lenta

Gimnástica Segoviana y Getafe B disputaron un anodino partido de pretemporada en La Albuera

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Los entrenadores son capaces de sacar conclusiones de cualquier pequeño detalle que al común de los aficionados normalmente se le pasa por alto. Por ello resulta interesante, en partidos como el que ayer disputaron en el campo de La Albuera la Gimnástica Segoviana con el Getafe B, echar un vistazo a los gestos y las instrucciones que el nuevo inquilino del banquillo azulgrana, Luis Bertó, dirigió a sus jugadores durante los 90 minutos clavados que duró un amistoso que el filial azulón (ayer de amarillo) venció al azulgrana (ayer de azul) solamente con apretar el acelerador en acciones puntuales.

Teniendo en cuenta que en el plantel gimnástico faltaban Chema, Anel, Calleja, Miguel y Quino, era evidente que el equipo que fuera a poner en liza Bertó poco iba a parecerse al conjunto que deslumbró hace poco más de un mes, en un play off que se escapó por muy poco. Pero, precisamente por ello resultaba interesante ver a Rafa Montalvo con Alex en el eje de la zaga, o a Manu con Domingo en la medular, con Roberto algo más retrasado, y Dani Lázaro entrando por la banda izquierda desde el inicio del partido. El resto, Alfonso y Rubén en los laterales, y Kike en la banda derecha con Arribas en punta, ya es conocido, con sus virtudes, y sus defectos.

Como quiera que la Segoviana lleva cuatro días de entrenamientos, y el Getafe B tampoco estaba para muchos dispendios físicos, el encuentro se disputó en su primera parte a cámara lenta, con una circulación de balón a una velocidad fácil de contrarrestar por la defensa del oponente, y con escasos acercamientos al área, salvando un claro penalti por mano de Rafa Montalvo (minuto 6) que el árbitro no vio, porque a veces las manos son más rápidas que la vista. Que se lo digan al mago Pop.

La acción más destacada durante la primera media hora de partido la protagonizó Domingo, con un remate desde el pico del área grande que obligó a Olmedo a realizar una buena intervención para evitar el tanto. La acción espoleó a un Getafe B que amagaba por la banda derecha, pero que sabía que sus mejores opciones pasaban por la banda izquierda, donde Noblejas daba muestras de su gran calidad.

Precisamente en una acción por la zona izquierda del ataque visitante, Alfonso perdió en la pelea con Juan, que desde la línea de fondo solo tuvo que ver la llegada de Miranda, para cederle la pelota y que éste fusilara (es lenguaje bélico, pero la realidad de su remate fue esa) a Facundo, convirtiendo el 0-1. Tuvo el centrocampista madrileño una segunda acción para haber puesto el segundo tras otro buenísimo centro desde la izquierda, pero el balón se marchó fuera.

La apuesta de Bertó para este encuentro, y habrá que ver si para el resto de la temporada, pasaba por dar galones a Roberto para que protagonizara la salida del balón azulgrana, en un 4-1-4-1 con Kike y Dani Lázaro bien abiertos a las bandas, aunque pasada la media hora departido permutaron sus posiciones, con un éxito más bien relativo, ya que a pie cambiado no dio la impresión de que ninguno de los dos futbolistas se sintiera cómodo.

Tras el descanso se produjo el carrusel de cambios esperado, pero curiosamente el partido se fue acelerando con ellos. Manu dispuso de un lanzamiento desde la frontal que Olmedo detuvo con seguridad, y Dani Arribas tuvo la oportunidad más clara para lograr el tanto del empate después de que Gonzalo (que mostró mucha voluntad y algunos detalles interesantes) le cediera el balón en buena posición, aunque el ‘9’ de la Segoviana mandara el esférico por encima de la valla del campo. Tiempo habrá para afinar la puntería

Hubo bastantes más desajustes locales en esta segunda parte que en la primera, debido también a que el Getafe B fue paulatinamente subiendo su ritmo, dejando a los jugadores de la Segoviana menos tiempo para pensar. Algunas acciones de saque de esquina pusieron un poco de picante en el área madrileña, pero solo eso.

Guille fue otro de los jugadores gimnásticos que también apuntó maneras en un once que poco a poco se fue poblando de jugadores jóvenes, lo que llevó al Getafe a controlar durante más tiempo el esférico, aunque ello no fue sinónimo de trabajar mejor sus acciones de ataque, puesto que Pablo apenas tuvo que intervenir, salvo en la acción que supuso el 0-2, en la que salvó un primer remate cercano de Juan José, pero no pudo evitar que Gustavo le superara por alto logrando un gol de bella factura con el que prácticamente se puso el punto y final a un partido clásico de pretemporada, del que seguro que los técnicos habrán tomado buena nota.