El sueño es bordar otra estrella

La final de la Copa del Mundo entre Argentina y Alemania paralizará el planeta para conocer quién será el rey del fútbol en los próximos cuatro años.

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Argentina y Alemania se enfrentan hoy en Maracaná (21.00 horas/Telecinco/GolT) en la final del Mundial de Brasil, el partido por excelencia para el planeta fútbol, en el que Messi buscará convertirse en Maradona, mientras que los germanos -favoritos al cetro- tratarán de volver a reinar 24 años después de su última conquista.

La albiceleste acude al «partido de su vida»; los alemanes han hablado de «responsabilidad» dada su mayor experiencia. Dos maneras de entender el encuentro más decisivo cada cuatro veranos, el que todo futbolista sueña con jugar alguna vez en su vida. Y como no, Leo Messi, el cuatro veces ‘Balón de Oro’ intentará completar su currículo.

Vital

‘La pulga’ fue vital en la primera fase del campeonato y en el partido de octavos de final ante Suiza, gracias a sus cuatro goles que metieron a Argentina en la pelea. Sin embargo, su rendimiento se vio mermado en los dos últimos encuentros, donde no resultó tan determinante como de costumbre. El partido ante Bélgica lo resolvió un gol de Di María -asistido por Messi-, mientras que la eliminación de Holanda llegó en la tanda de penaltis.

El reconocimiento del rosarino siempre ha estado lastrado por sus bajas prestaciones con la selección, algo que podría hacer olvidar este domingo si consigue tocar el cielo de Río de Janeiro. Un título que le metería en el olimpo [si no lo estaba aún] además de igualar a Maradona para alcanzar el techo que tanto le habían reclamado sus compatriotas.

El ‘pelusa’, quién le ha señalado como su sucesor, no tiene ningún problema en perder la vitola del ‘mejor jugador del mundo’. «Si Messi tiene que superar a Maradona levantando la copa, le pongo la alfombra roja», dijo anoche el controvertido exfutbolista.

En cuanto al once de Alejandro Sabella, la principal duda pasa por el ‘fideo’ Di María, que ha trabajado a marchas forzadas toda la semana para dejar atrás sus molestias musculares. En caso de no llegar el madridista, el seleccionador volvería a optar por Enzo Pérez, de los mejores ante Holanda.

El resto del once será el mismo que ha puesto a Argentina en la cuarta final de su historia tras las de 1978, 1986 y 1990, siendo la tercera oportunidad de proclamarse campeón. La albiceleste se agarrará al talento de sus hombres de ataque y a la sobriedad defensiva, sobre todo por las actuaciones de su portero Sergio Romero.

El cancerbero del AS Mónaco, cuestionado por la falta de continuidad en la Liga francesa, se convirtió en héroe frente a Holanda, donde se disfrazó de Sergio Goycoechea, el guardameta que llevó a Argentina a la final de Italia’90, la última que disputó el combinado sudamericano.

Alemania, por su parte, jugó en 2002 su última final, en el Mundial de Corea y Japón, pero no pudo con la Brasil de Ronaldo, Rivaldo, Roberto Carlos y compañía. Aquella generación liderada por Oliver Kahn -mejor jugador del torneo- se quedó muy cerca de levantar el primer título mundial para los germanos tras la reunificación de 1989.

Pero más cerca ha estado en los últimos ocho años, en los que ha acariciado nuevas conquistas tanto en el ‘Viejo Continente’ como en los Mundiales. La Alemania de Joachim Löw, que ha evolucionado en base a la solidez del Bayern de los últimos años, fue subcampeona de Europa en 2008 y semifinalista en Sudáfrica.

Espera

Por su parte, Argentina se ha medido por la paciencia y la cautela. El equipo, que ya ha visto varias sesiones motivacionales, sólo encuentra la piedra fuera del camino cuando habla Diego Armando Maradona, el ídolo por excelencia, el hombre que cambió la historia de su país con sus gambetas en México, el primer Mundial que Argentina sentía de verdad.

El del 78, conquistado al calor del dictador Videla, siempre ha dejado algún ‘pero’ en el pueblo futbolero, el mismo que ha renacido gracias a Messi, Higuaín, Lavezzi. Ahora sólo 90 minutos separan a los albicelestes del cielo, el mismo en el que vive Maradona desde hace más de tres décadas.

«Los alemanes están agrandados, mejor para Argentina», dijo Diego tras la goleada que recibió Brasil. Y es que el bonaerense parece convencido del equilibrio que definirá el choque de Maracaná. Mejor escenario imposible para los argentinos que levantarían la copa en Río de Janeiro, en casa del vecino, humillado y vilipendiado hace apenas unos días.