Alonso doma la suerte

El asturiano gana el Mundial de Resistencia con otro triunfo de infarto en las 24 Horas de Le Mans gracias a un pinchazo al final del Toyota 7, líder durante gran parte de la prueba

17
Fernando Alonso (2 por la izquierda) celebra con sus compañeros de equipo el triunfo en las 24 Horas de Le Mans y en el Mundial de Resistencia. / EFE
Publicidad

Fernando Alonso ganó, junto al suizo Sebastien Buemi y al japonés Kazuki Nakajima, el Mundial de Resistencia al repetir el triunfo de hace un año en las 24 Horas de Le Mans por delante del otro Toyota TS050 Hybrid, el del argentino José María ‘Pechito’ López, que perdió el liderato a menos de una hora para el final a causa de dos pinchazos.

El doble campeón mundial asturiano de Fórmula Uno, que había logrado hace un año la primera victoria para Toyota en la prueba de un día más importante del mundo, repitió triunfo en la mítica prueba en el circuito de La Sarthe, en la que a ‘Pechito’ se le escapó el que hubiese sido uno de sus éxitos más importantes, junto al inglés Mike Conway y al nipón Kamui Kobayashi.

Alonso y sus compañeros se aprovecharon del infortunio del argentino con el coche 7, que llevaba mejor ritmo que el 8 —el del asturiano— y circulaba hacia una victoria segura cuando sufrió una avería a menos de una hora para la conclusión de una carrera de 24.

En una prueba cuyo banderazo de salida dio a las tres de la tarde del sábado la Princesa Charlene de Mónaco, Conway partió desde la pole y enseguida puso en cabeza al coche 7, que prácticamente dominó la carrera, sin grandes problemas, de principio a fin.

Alonso, que en sus tres tandas completó un total de 133 vueltas durante un tiempo exacto de siete horas, 51 minutos y 17 segundos, relevó a Buemi, que había tomado la salida para el número 8.

Nada más bajarse de su primer relevo, de algo más de dos horas y media, en el que se subió con 47 segundos de desventaja y se bajó a 41 —a pesar de verse perjudicado por un ‘full course yellow’ (bandera amarilla en toda la pista) provocado por el Aston Martin de la categoría GTEAm del italiano Francesco Castellaci— Fernando ya indicó que el coche tenía menos ritmo y potencia; y que habría que asegurar el podio que garantizaba el título.

El Mundial de Toyota

La escudería nipona había certificado el Mundial de constructores en mayo, en las Seis Horas de Spa-Francorchamps (Bélgica), donde Alonso y sus compañeros repitieron triunfo y dejaron virtualmente resuelto a su favor el certamen. Y ahora, pretendía cerrar de forma óptima, desde el punto de vista empresarial, la ‘Súper-temporada’ 2018-19: capturando ambos títulos y con cada uno de sus coches ganando Le Mans.

Nada de extrañar, por otra parte, en un Mundial en el que los dos híbridos eran claros favoritos en la principal categoría, la LMP1, permanente marcada por las compensaciones (las ‘equivalencias de tecnología’) que no impidieron que Toyota ganase todas las carreras, salvo las Seis Horas de Silverstone (Inglaterra), donde ambos coches fueron descalificados, por irregularidades en sus fondos planos.

El equipo buscaba un final idílico. Pero Alonso es un hueso duro de roer. Especialmente para aquellos que osen intentarlo sin su consentimiento. Los días previos había advertido de que podían pasar muchas cosas, que nunca deberían perder la calma. Y esta vez tuvo por aliada, según reconoció él mismo, a la suerte.

No sólo no pudo repetir la exhibición nocturna del año pasado, sino que le pasó un poco de todo en los 750 kilómetros que rodó entre las tres y las seis y veinte de la madrugada; en la que la entrada de los coches de seguridad —tres, en lugar de uno, al mismo tiempo, en diferentes zonas de una pista de 13,6 kilómetros— le perjudicaron.

Golpe de suerte

En una tanda en la que tampoco le ayudó para nada el ‘pit stop’ en el que le tuvieron que cambiar sorprendentemente la puerta derecha.

Fernando se volvió a subir a las 11:10 de la mañana, en el más corto de sus intentos. Y se encontraba en el ‘motorhome’ de su equipo, almorzando con Buemi, cuando se dio cuenta de que el coche de ‘Pechito’ rodaba lento. Un sensor advirtió de que debía entrar a cambiar el neumático delantero derecho, cuando la rueda dañada era la trasera. Con lo que el argentino —que en sus tres tandas rodó siete horas, 34 minutos y diez segundos, en una pista que repitió 122 veces— tuvo que parar una segunda vez, por doble pinchazo.

A ‘Pechito’ se le escapó un triunfo que Alonso reconoció era del pleno merecimiento de los pilotos del coche 7 —a los que invitó a subirse al peldaño más elevado del podio—; pero que tomó, indicando que “otras muchas veces también ha habido otras carreras y Mundiales de Fórmula 1 que se le habían “escapado inexplicablemente”.

Reencuentro con Petrov

Como el Mundial del 2007, con McLaren; o el del 2012, con Ferrari. O, más aún, el de 2010: en el que en la última carrera, en Abu Dabi, se le escapó el que hubiera sido su primer título con la ‘Scuderia’. Bloqueado durante interminables vueltas en la noche emiratí por el ruso Vitaly Petrov, que ayer acabó tercero, a seis giros, las 24 Horas de Le Mans con el SMP Racing número 11 que compartió con su compatriota Mikhail Aleshin y con Stoffel Vandoorne, el último compañero de Alonso en la F1.

El belga coincidió con Fernando los dos últimos de los cuatro años de pesadilla para el ovetense en McLaren. Tormento que la escudería de Woking le hizo pasar de nuevo en Indianápolis, en mayo, donde ni siquiera se pudo clasificar para disputar las 500 Millas con las que pretendía anotarse la ‘Triple Corona’.

Ayer, Alonso, que en enero también ganó las 24 Horas de Daytona, se pudo resarcir. El piloto asturiano ganó en el mismo año las dos pruebas de un día más prestigiosas del mundo y certificó un título que hubiese logrado con un séptimo puesto.