Berlanga de Duero, Soria, hacia 1920. / Archivo Histórico Provincial.
Publicidad

Nuestro título hace referencia al empleo de los haluros de plata como materia fundamental para la fijación de la fotografía anterior a la aparición del mundo digital. La importancia de la plata como material de fotografía convirtió a la casa KodaK en la empresa que, en Estados Unidos, gozaría del monopolio de este material durante muchos años desde que George Eastman en 1888 inventara el rollo de película, hasta que en 2009, consecuencia de la aparición de los sistemas fotográficos digitales, entrara en concurso de acreedores. Sin embargo, la fotografía había hecho su aparición mucho antes empleando como soporte el metal o las placas de vidrio, pero siempre necesitó la plata como elemento impresionable en exposición a la luz.

En el Archivo Histórico Provincial de Segovia podemos ver una exposición producida íntegramente por la Junta de Castilla y León, a través del Museo Etnográfico de Zamora. Está compuesta por fotografías que recorren la geografía de la región, mostrando imágenes singulares, anecdóticas e históricas desde una perspectiva social y antropológica. Son imágenes de alto interés para el conocimiento de los tipos humanos castellanos y leoneses entre 1870 y 1980, un siglo de cambios en las formas de vida, en las costumbres, indumentaria o en actividades sociales como mercados, fiestas, deportes…

Los materiales se ordenan en cuatro bloques que corresponden a los epígrafes siguientes: El tiempo en imágenes, Medida del tiempo, Ritos: repetir para no morir y El Ciclo Vital. Estos contenidos se presentan a través de 41 imágenes en positivo extraídas de placas de cristal y rollos en negativo, postales, retratos de estudios fotográficos o tomas estereoscópicas, en positivo, procedentes de varios archivos históricos provinciales de Castilla y León, como Salamanca, Zamora, Ávila, Valladolid, Palencia y Soria, que cuentan con importantes colecciones fotográficas con fondos fechados entre 1870 hasta la actualidad.

Se presentan imágenes cedidas por la Filmoteca de Castilla y León, el Instituto de Patrimonio Cultural de España (Ministerio de Cultura), Archivo del Monasterio de Santo Domingo de Silos, Museo del Alto Bierzo en León, Museo Sorolla de Madrid, Archivo de la Diputación Provincial de León, Archivo de la Sociedad Anónima Hullera Vasco – Leonesa de La Robla (León) y Fundación Joaquín Díaz de Urueña en Valladolid.

Cabe destacar que la imagen más antigua, fechada en 1870, corresponde a una vista del Acueducto de Segovia, tomada desde la actual plaza de la Artillería, procedente de la Colección Ruiz Vernacci del Instituto de Patrimonio Cultural. Destacan dos instantáneas del momento en que el pintor Joaquín Sorolla retrata tipos sorianos en el cerro de El Mirón o plasmando tipos charros salmantinos. En ambas imágenes vemos a Sorolla en plana actividad, frente a lienzos de grandes dimensiones, acompañado de los modelos vestidos con trajes típicos de la zona, en un ambiente paisajístico donde esta indumentaria tenía su razón de ser.

Procedente del Archivo Histórico Provincial de Zamora contamos con una postal coloreada sobre la impresión fotográfica datada hacia 1894 donde se aprecia el proceso de construcción del ferrocarril, en concreto, del puente sobre el Duero, a su paso por Zamora. Las postales se editaban como suvenir y, al no estar generalizada todavía la fotografía en color, se coloreaban mediante aguadas de tintas de colores sobre su impresión, ya en positivo sobre un cartón. Estas imágenes sobre cartón era lo que adquirían los turistas como recuerdo.

Llaman poderosamente la atención las personas retratadas y no solo por su vestimenta o por las actividades que realizan. En una sociedad como la actual, donde la imagen fija o en movimiento es algo cotidiano, en estas fotos observamos gentes que, quizá, sólo fueran fotografiadas una vez en toda su vida. Ir al estudio del fotógrafo o posar al aire libre se convertía en un auténtico acontecimiento en sus vidas y conservaban el momento de la foto como un tesoro que, en vida, recordarían y comentarían con sus amigos y parientes y que, después de muertos, pasaba a ser el único recordatorio de cómo era el ser querido que había finado.

Pero la actitud que presentan en el momento de la fotografía no solo tiene un significado social, era consecuencia de algo impensable hoy en día acostumbrados como estamos a los fotógrafos espontáneos que con un móvil toman infinidad de imágenes en segundo o graban películas sobre la marcha. Las técnicas fotográficas actuales necesitan fracciones de segundo para ser hechas, exposiciones casi instantáneas para cada toma. Sin embargo esto no siempre ha sido así. A finales del siglo XIX y durante las dos primeras décadas del XX, las exposiciones a la luz para provocar la impresión de los haluros de plata requerían tiempo. El modelo debía permanecer varios minutos, a veces hasta 10, rígido y estático, para evitar que la foto saliera movida y la imagen, costosa en tiempo, dinero y trabajo, fuera borrosa. Los estudios fotográficos contaban con unos artilugios que inmovilizaban a la persona retratada, dándole el aspecto serio y envarado que apreciamos en estos retratos.

Es, quizá, la rigidez y solemnidad de las personas fotografiadas lo que más sorprende de lo que podemos ver en lo que, sin duda, para ellos fueron sus “Sueños de Plata”.
——
(*) Directora Archivo Histórico Provincial de Segovia.