Varios grupos de personas disfrutan de la sombra de una de las terrazas de la Avenida del Acueducto. / Rocío Pardos
Publicidad

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado recientemente un informe que concluye, a través de estadísticas y trabajo de campo, que la Ley antitabaco de España no se está cumpliendo. El organismo apunta, entre otras cosas, que en la mayoría de terrazas cerradas de bares y restaurantes visitadas se permite fumar, cuando la norma lo prohíbe expresamente, e incluso que el consumo de tabaco ha crecido en el país en los últimos años.

Conclusiones que han provocado que la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, haya abierto la puerta a endurecer la regulación, al tiempo que la Generalitat de Cataluña, a través de su Agencia de Salud Pública, está estudiando prohibir fumar en todas las terrazas de bares y restaurantes.

Una medida que, solo ante la posibilidad de que pueda hacerse extensible a todo el territorio nacional, ya ha generado críticas entre la hostelería de Segovia. “Si el Gobierno quiere prohibir el tabaco, lo puede hacer definitivamente: que cierre los estancos y que no se venda más. Lo que es absurdo es que se vaya acotando cada vez más el espacio. Yo no fumo, pero no se puede hacer una persecución tan bárbara contra los que quieren fumar; primero en los bares y ahora también en las plazas de toros y posiblemente en las terrazas”, expresa el presidente de la Agrupación Industrial de Hosteleros Segovianos, Roberto Moreno.

El empresario recuerda que el sector ya se vio muy perjudicado cuando los hosteleros se vieron obligados a invertir su dinero en dividir sus locales en zonas de fumadores y de no fumadores; una inversión inútil al poco tiempo, toda vez que la primera modificación de la ley terminó prohibiendo el consumo de tabaco en el interior de todos los establecimientos.

A lo que no afectó la conocida como Ley antitabaco y su prohibición de fumar en bares y restaurantes fue al número de clientes de los locales, “todo lo contrario”. “La gente siguió viniendo, porque en España nos gusta la calle y salir a comer y tomar algo por ahí. Lo que ha provocado es que en cualquier zona de terrazas se hayan puesto mesas de fumadores, que son las mesas de pie que están enfrente de todas nuestras fachadas y que sirven simplemente para dejar los ceniceros y para que quien quiera fumar salga y fume”, cuenta Moreno.

También él ha detectado que el consumo de tabaco, si no ha aumentado, al menos no ha bajado: “La gente sigue fumando; el que es fumador sigue siéndolo y en las terrazas, como están abiertas, hay mucha gente que fuma y que después de comer nos pide el cenicero y se fuma su tabaco. Las mesas para los fumadores están siempre llenas de cigarrillos. Yo comprendo que hay gente a la que le puede molestar, pero están al aire libre y no hay ninguna prohibición para impedirlo”.

En cualquier caso, Moreno tampoco cree que si finalmente se prohibiese fumar también en las terrazas el número de clientes fuese a resentirse. “Hay que tener claro que a estos locales la gente viene a comer, no a fumar. El que sea fumador fumará en la terraza si puede y si no puede, no fumará”, asegura.