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La Junta de Castilla y León ha facturado más de 268.000 euros por incendios ocurridos en la provincia de Segovia y se a demostrado que se iniciaron de forma negligente. De este modo, la Junta recuerda que ocasionar este tipo de sucesos puede resultar caro a quien no adopte las medidas adecuadas.

El más de cuarto de millón de euros que la Junta ha liquidado en Segovia corresponde al año 2017, el cual ha terminado de gestionar recientemente, según los datos que maneja la Delegación Territorial de la Junta.

Su responsable, Javier López Escobar advierte: “Provocar un incendio no sale gratis. No sólo nos cuesta a todos, que debemos pagar con nuestros impuestos lo que supone la extinción, sino que además al responsable del siniestro le puede resultar muy caro”. Abundando en ello, recuerda que muchos profesionales como agricultores o empresarios forestales que realizan su actividad en el monte cuentan con pólizas de seguros; pero las compañías aseguradoras no suelen hacerse cargo de los daños cuando no se adoptan las medidas de precaución precisas. En este sentido, el delegado pone el ejemplo de una máquina cosechadora que ocasione un fuego cuando las condiciones meteorológicas son adversas: su seguro no afrontará los daños producidos, y el agricultor no solo tendrá que soportar el coste del cultivo arrasado o la maquinaria, sino también el que supone el operativo movilizado para la extinción de las llamas.

Hasta el  momento, las llamas han quemado en la provincia mucha más superficie que la que ardió en todo el año pasado. En 2018 se registraron 77 incendios, de los que 31 fueron forestales, y hubo 30 conatos (menos de una hectárea quemada). La superficie forestal quemada en todo el año 2018 fue de apenas seis hectáreas. Es cierto que hubo una primavera con muchas precipitaciones, frente a la sequedad de este año.

Esa cifra de 77 incendios de 2018 se superó el pasado 3 de julio de 2019. Y en lo que llevamos de mes se han producido bastantes más, la gran mayoría forestales. En esa fecha se habían quemado ya 36 hectáreas, a las que hay que añadir las 60 del fuego de Trescasas del 7 de julio; las 30 de Cedillo de la Torre  el 23 julio; o las 27 hectáreas que se quemaron entre Montuenga y Santa María la Real de Nieva el 19 de julio. Además, a finales de junio también hubo incendios forestales cerca de los núcleos urbanos de Madrona (el 27 de junio), y dos días después, quizás también por causas humanas, se registró otro en Encinillas, donde las llamas estuvieron también muy cerca de viviendas habitadas.

Las circunstancias han hecho que la mayoría de los fuegos de este año hayan tenido lugar en fines de semana, muchos por negligencias humanas, otros por rayos de tormentas. Algunos han coincidido con las dos olas de calor en las que los ayuntamientos se han visto obligados a recordar las prohibiciones de encendido de barbacoas o realizar labores agrícolas. Aún así, en vista de los resultados, no todo el mundo ha tomado las debidas precauciones.

 

“Los segovianos tienen un ejemplar comportamiento”

El delegado territorial de la Junta en Segovia, Javier López-Escobar, asegura que los segovianos tienen un comportamiento ejemplar en materia de valoración del monte, y la grave repercusión que tiene un incendio sobre el medio rural. “La población segoviana mantiene un comportamiento ejemplar en el tema de los incendios, en el cuidado del monte y del campo”, asegura. Para ello se basa en las estadísticas, en las que las causas naturales ocasionan una gran parte de los incendios. Pero también mantiene que existen actitudes negligentes que todos los años ocasionan daños. “Los segovianos valoran su monte, y esa fue una de las razones para la declaración del Parque Natural de la Sierra de Guadarrama, el más grande, que va de Peguerinos hasta la N-1, aunque luego ha sido solapado por la declaración del Parque Nacional”, señaló el delegado de la Junta, quien también tiene palabras de agradecimiento para la actitud que muestran los que se dedican a trabajar en los equipos de lucha contra las llamas. “En numerosas ocasiones ya han demostrado su efectividad y rapidez, pues aunque el número de conatos crece cada año, supone que cada vez se actúa antes y se interviene para que no superen la hectárea de superficie quemada”, agrega el delegado de la Junta.

 

En Trescasas, el más amplio hasta el momento: El pasado 7 de julio  se registró el incendio más extenso de los producidos este año, con unas 60 hectáreas quemadas. Ocurrió en el término de Trescasas, y la investigación apunta a una negligencia humana, pues arrancó en las proximidades de una finca particular. Fue preciso decretar el nivel 2 y tener que desalojar algunas viviendas, además de preparar la evacuación de una residencia de ancianos. Más de 80 personas trabajaron en el operativo, además de movilizarse cinco helicópteros.

Un árbol sobre una línea eléctrica en Cedillo de la Torre: La movilización ciudadana fue ejemplar en el incendio ocurrido el 23 de julio, según recuerda y agradece la alcaldesa de Cedillo, Eva González. La caída de un árbol sobre una línea de alta tensión ocasionó este fuego que quemó unas 30 hectáreas, y pudieron ser más por el fuerte viento el calor de este día, además de estar las llamas cerca del casco urbano. Los particulares, con sus tractores y numerosos voluntarios se volcaron en las labores de extinción que se prolongaron hasta la noche.

Viviendas amenazadas en Encinillas: También cerca de las viviendas habitadas ocurrió un fuego en la localidad de Encinillas el pasado domingo 30 de junio y no era el primero en las inmediaciones del casco urbano. Afectó a terrenos de cereal pero también a superficie arbolada. Hubo suerte de que este día no había soplado el viento tan fuerte como en jornadas previas. Acababa de ponerse en marcha el operativo especial de verano de incendios de la Junta, cuyos efectivos trabajaron junto a los bomberos del Parque Municipal de Segovia.