Publicidad

Nació en Palazuelos de Eresma, pasando su juventud en Segovia y su entorno. Dejando a un lado la nostalgia del deporte acuático que practicaba, llegando a ser presidente del club náutico de Segovia, el empresario Juan Tapia afirma que, al no ser un “gran estudiante”, no tuvo más remedio que ponerse a trabajar al terminar el servicio militar. Y este 2017 el presidente de una de las empresas más importantes de Segovia, Pallet Tama, celebra el 30 aniversario de este proyecto industrial.

— ¿Cuál fue su primer proyecto empresarial? — Antes de comenzar mi andadura en el mundo de la madera, pasé por varios sectores. En 1973 comencé vendiendo ‘Cerveza San Martín’, ya desaparecida, proveniente de Orense. Como yo digo, vender eso en Segovia era peor que helados en el Polo Norte, ya que comencé en el mes de enero. Un año después la fábrica fue absorbida por Mahou y pasé a formar parte de la plantilla de Magnetos S.A. (FEMSA). Allí estuve trabajando hasta el año 1986. En enero de 1987 decidí preparar con dedicación el lanzamiento al mercado de una fábrica de pallets, no sin antes haber tenido experiencias comerciales con alguna fábrica de pallets de la provincia aprovechando su pequeña capacidad de producción. Mi proyecto se consolidó como Pallet Tama S.L., y comenzó su andadura y producción en septiembre de 1987, hace ahora 30 años.

— ¿Siempre ha sentido inquietudes empresariales, es un emprendedor? — Lo cierto es que sí. Siempre había querido hacer algo porque confiaba en mi convencimiento total del crecimiento económico mundial y, por lo tanto, de España. No fue fácil en un inicio porque la credibilidad financiera es importante para una empresa y en nuestro caso, en un principio, fue absolutamente negativa. En el año 87 la Caja de Ahorros de Segovia, que apoyaba a empresas así, nos hizo saber la falta de credibilidad del proyecto, pues, en España, sus técnicos analistas consideraban que sobraban fábricas de pallets y el pallet no era un producto que fuese a tener una importante demanda en el futuro. Gracias a mucha habilidad y paciencia conseguimos hacer girar 180 grados a ‘la Caja’ a medida que nuestro comportamiento como empresarios de seriedad, dedicación y resultados comerciales les hizo ver que ofrecíamos al mercado un trato íntimo y familiar que comenzó a hacer pensar a sus financieros un futuro halagüeño y duradero para nuestra empresa. En los años 89-90 y posteriores, la obtención de recursos financieros fue creciendo poco a poco a la par que la facturación, el número de clientes y de empleados, consiguiendo posicionarnos, en el 95, entre las diez primeras empresas del sector en España.

— ¿Es complicado ser empresario en Segovia? ¿Cuáles son sus secretos? — Ser empresario es complicado en todos los sitios. Y en Segovia quizás un poco más, puesto que el desarrollo industrial brilla por su ausencia y, normalmente, unas empresas necesitan de otras en su entorno. Lamentablemente nuestros clientes se sitúan fuera de Segovia y giran en el entorno de Madrid, importante foco de consolidación industrial. Es incomprensible que una provincia como Segovia, en el centro de España, con unas estupendas comunicaciones y ubicada entre Madrid, Burgos y Valladolid, no sea un foco de desarrollo industrial que abastezca las demandas de las provincias antes mencionadas. Pero esto es algo que se deberá hablar largo y tendido en un futuro para poderlo resolver.

— ¿Cómo ve el momento actual de la industria segoviana y qué perspectivas de futuro le augura? — Uno llega a ser lo que se propone. Por lo tanto, si Segovia se propone ser un piñón importante en el engranaje que antes he mencionado (Madrid, Burgos, Valladolid), con las cualidades que puede aportar a esa fuerza motriz, se conseguirá un desarrollo importante y necesario para eliminar la desertización que estamos sufriendo.

— Treinta años de su proyecto empresarial Pallet Tama. ¿Cómo surgió? Para tomar la decisión de iniciar una actividad como la fabricación de pallets me basé en el convencimiento del crecimiento económico que estábamos viviendo, sobre todo en otros continentes. Veía con mis propios ojos la evolución en la producción de mercancías, la integración de España en el mercado común, las nuevas normas de seguridad, el ahorro de tiempo en cargas y descargas, y que para todo eso era necesario e insustituible un pallet.

La importancia de la ubicación de la empresa fue fundamental. La decisión de instalarnos en el Carracillo para tener garantizado el suministro de mercancías peligrosas fue una propuesta consensuada con mi socio Ladislao Mateo y muy importante. La madera de embalaje no podía viajar durante muchos kilómetros. Eso hace que la decisión tomada haya sido acertada hasta el día de hoy.

En nuestros inicios, Pallet Tama S.L. contaba con una plantilla compuesta únicamente por tres personas. Mi socio, Ladislao, su hijo Luis María, y yo. Unas semanas después entraron otras dos personas y a día de hoy tenemos una plantilla de aproximadamente 150 empleados directos. En septiembre de 1987, Pallet Tama S.L. contaba con algunas máquinas, financiadas por leasing al 20 por ciento de tipo de interés anual. El clavado de pallets era todavía de forma manual, bien con martillo y clavos o, en el mejor de los casos, con pistolas neumáticas.

Durante aquella época, compatibilizaba mis tareas de comercialización con el suministro a los clientes en un antiguo camión Barreiros tipo 4220 de 12 toneladas (que lamentablemente no pude conservar), al que le ponía pallets hasta encima de la cabina; también la administración, recursos humanos y compras de consumibles y componentes, excepto de la ‘madera’, de la cual se ocupaba mi socio Ladislao, principalmente. Poco a poco tuve que ir delegando muchas de estas labores en los nuevos empleados, para poder centrarme en el marketing de Tama, para satisfacer las necesidades del creciente número de clientes. Gracias a esto creamos Europaletas Recuperables S.L., dedicada a la reparación de pallets y posteriormente absorbida por Pallet Tama, Tableros de Betanzos, diseñada para la confección a medida de piezas de caja de fruta o separadores de botellas, y posteriormente Naturpellet, producto ya suficientemente conocido como alternativa a los combustibles fósiles para calefacción del hogar o industrial. Hemos conseguido consolidar un grupo empresarial potente, líderes en nuestro sector, con una facturación global esperada para este año de unos 28 millones de euros.

De estos 30 años, me quedo con la familia de 150 miembros formada. No solo hacemos camino laboral, sino también en la diversión, prueba de ello es que hemos disfrutado de la celebración del 30 aniversario, conociendo Galicia, y hemos cargado las pilas para otros 30 años.