La obra se representa con motivo del centenario del teatro segoviano.
La obra se representa con motivo del centenario del teatro segoviano. / E.A.
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Llegó el día: el Teatro Juan Bravo de la Diputación cumple cien años hoy viernes, 26 de octubre, y lo hará rememorando la tarde del mismo día de 1918, cuando la compañía de Anita Adamuz estrenó sus tablas representando ‘La alcaldesa de Hontanares’ de José Rincón Lazcano y Eduardo Montesinos. En esta ocasión, y a partir de las 19.30 horas, tanto hoy como el sábado 27 de octubre, será el Cuadro Lírico Julián Gayarre, de sobra conocido por los segovianos, el responsable de representar esta pieza que, como aclara su director, Francisco M. Soto, “es algo totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados a realizar.

No es zarzuela para nada; la llaman comedia, es una obra de teatro pura y dura en la que los autores se permitieron introducir ilustraciones musicales, como las denominaron ellos”.
A petición de la Diputación y de la Dirección del Teatro Juan Bravo, que consideraron que la mejor manera de conmemorar el centenario era volver la vista un siglo atrás, el Cuadro Lírico lleva trabajando en este montaje cerca de dos años, algo que para el director de la compañía es “un honor y un alegría; con la significación que tiene poder ser quienes, cien años después, representemos la obra con la que se estrenó el teatro y, además, con la implicación que tiene el Juan Bravo en la Historia del Cuadro Lírico”.

Soto reconoce que la propuesta supuso un reto para los componentes de la formación, ya que “en la última etapa del Cuadro siempre habíamos hecho zarzuela y la única ocasión en la que vamos a hacer teatro, en el más estricto sentido de la palabra, va a ser ésta”, y cuenta que lo que más ha costado configurar ha sido “el montaje de la obra en sí, ya que son muchos personajes definidos, dieciocho en total, a los que luego hay que sumar los figurantes”.

En esta ocasión, además, el Cuadro Lírico Julián Gayarre volverá a contar con la colaboración puntual del grupo de Danzas La Esteva, debido a que, como relata Francisco Soto “lo hemos querido hacer de manera más popular, como requiere la obra; la colaboración de La Esteva se limita a la dulzaina y al tamboril y al baile de la entradilla, y de la orquesta prescindimos esta vez”.