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En poco más de cuatro meses, la propuesta artística, cultural y turística de la iniciativa ‘Segovia Sacra’ puesta en marcha por la diócesis de Segovia se ha consolidado como una de las ofertas más atractivas para conocer el valioso patrimonio religioso que se conserva en la capital y en la provincia. La posibilidad de incluir en un circuito turístico la catedral y algunos de los templos más significativos del románico segoviano ha supuesto un acicate para  la variada oferta de la capital; pero la joya de la corona de este proyecto es el Museo ‘Splendor Fidei’, que ha llenado de vida los muros del señero Palacio Episcopal con una magnífica muestra de la orfebrería religiosa de la provincia.

Las cifras no dejan lugar a dudas. Desde que el 13 de abril el museo de orfebrería sacra abriera sus puertas, un total de 13.336 personas (datos a 15 de agosto) han visitado las salas de este proyecto que reúne en su interior una selección de 185 obras, de las que 120 son de orfebrería religiosa y 65 de escultura y pintura datadas entre los siglos XIII al XVIII, que se conservan en las parroquias y templos de la diócesis.

Las piezas se reparten en un total de ocho salas, conforme al guión establecido por el profesor de Arte de la Universidad de Salamanca Mariano Casas, al que la Fundación Las Edades del Hombre –parte activa en el diseño de este proyecto a petición del Obispado de Segovia- le encargó este proyecto.

Sara García, gerente de Segovia Sacra, no oculta su satisfacción por la buena acogida de este proyecto, y asegura que  durante este tiempo el número de visitas ha ido creciendo de forma “sostenible”,  siendo el mes de julio el que mayor número de visitantes ha dejado en el Palacio Episcopal.

El turismo nacional es el que visita mayoritariamente los salones del museo. Según los datos ofrecidos por Segovia Sacra, siete de cada diez visitantes son españoles, y las comunidades de Madrid, Castilla y León y Andalucía son las que mayor número de visitas aportan. El turismo foráneo tampoco es ajeno a este museo, con italianos, franceses y estadounidenses  a la cabeza de las visitas procedentes del extranjero.

García señala también la gran aceptación del museo por parte de los segovianos, ya que el 11 por ciento del total de las visitas registradas en este tiempo son de la propia tierra. “Muchas de las personas que vienen al museo lo hacen para ver algunas piezas de arte de sus pueblos de origen –explica la gerente- y todos se sorprenden de la belleza y la calidad de las obras que se conservan en el museo, algunas de ellas muy poco conocidas al ser solamente expuestas en celebraciones litúrgicas muy concretas”.

La posibilidad de realizar la visita con una audioguía también es muy valorada por quienes llegan al museo, ya que permite una mayor comodidad  en el acceso a la información de las piezas más importantes. Sobre este aspecto, Sara García destaca la valoración que los visitantes hacen de las audioguías infantiles, en las que con textos muy sencillos “se hace más accesible a los niños poder conocer la historia y los detalles de estas piezas”.

El hecho cierto es que la labor realizada hasta el momento está consiguiendo sus frutos, y tanto el museo como Segovia Sacra son cada vez más conocidos tanto en Segovia como fuera de las fronteras provinciales.  A este respecto, Sara García valora el apoyo recibido por las instituciones como el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León, que han incluido en sus distintas ofertas promocionales turísticas la iniciativa de Segovia Sacra.

obras de ida y vuelta

La apertura del museo de orfebrería sacra suscitó algunos recelos en la provincia ante la posibilidad de que las piezas cedidas para integrar la oferta expositiva no regresaran a sus pueblos de origen, en una suerte de ‘expolio de baja intensidad’ que mermara el patrimonio religioso de estas comunidades. Tanto la diócesis como la empresa gestora del museo han puesto  especial cuidado en predicar con el ejemplo y ser espacialmente rigurosos en facilitar que algunas de estas piezas puedan regresar a sus parroquias de origen en acontecimientos y solemnidades religiosas de especial relevancia.

De este modo, desde la apertura del museo un total de 14 parroquias han reclamado el regreso temporal de custodias, cruces o imágenes para presidir celebraciones patronales o procesiones, lo que ha supuesto que 21 piezas hayan salido de las vitrinas del museo con destino a iglesias y ermitas para volver una vez finalizados los cultos.

Alberto Herreras, coordinador de actividades del Palacio Episcopal destaca el rigor con el que se concretan los traslados, que deben ser solicitados formalmente mediante un protocolo de acceso que garantiza no solo la gestión sino la seguridad de las piezas. Así, los responsables de la parroquia solicitante deben formalizar un documento de cesión temporal por triplicado, con copia al museo, a la delegación diocesana de Patrimonio y al titular de la cesión. Este último documento debe ser nominativo a la persona que se lleve la pieza, y deberá llevarlo durante el traslado para demostrar  si así fuera requerido su autenticidad ante las autoridades.

Herreras señaló que las piezas deben permanecer fuera del museo “el mínimo tiempo indispensable”, aunque son las parroquias quienes determinan las fechas en las que la pieza será empleada para los actos religiosos. En este sentido, señaló que “no hay trabas ni cortapisas” por parte del museo para que las piezas  estén lo necesario, atendiendo siempre a los criterios cultuales de las propias parroquias.

Durante el tiempo que falta la pieza, el museo hace constar su presencia a través de una imagen fotográfica en la vitrina en la que se exhibe normalmente, con el fin de que el público pueda “hacerse una idea” de su estructura, según explica Herreras. A su regreso, la pieza es inspeccionada para detectar posibles desperfectos y posteriormente reintegrada a su lugar en la exposición.