La alcaldesa y las autoridades asisten a la misa en honor a San Roque. / Rocío Pardos
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Un año más, como cada 16 de agosto, la ciudad de Segovia volvió a mostrar su agradecimiento eterno a San Roque en la festividad del peregrino y sanador. Ante una iglesia de San Millán repleta de fieles segovianos en número de cientos, la alcaldesa, Clara Luquero, dio lectura a la fórmula de renovación del voto al santo.

Un acto que conmemora, año tras año desde 1599, la efectiva intercesión de San Roque para remitir la peste ganglionar que, fruto de la hambruna que las malas cosechas de la temporada provocó en la población segoviana, afectó a los vecinos de la ciudad y se cobró 12.000 vidas, según las crónicas de la época.

“En nombre y representación del pueblo de Segovia, acudo ante ti señor San Roque, abogado de la peste e intercesor entre el señor Dios y los hombres, a renovarte la fidelidad de esta ciudad noble y agradecida”, comenzó la lectura la alcaldesa, arrodillada ante la pequeña figura del santo.

Renovado el voto, Luquero pidió a San Roque que intercediera por la salud de los segovianos: “Interceded ante Dios y su madre por esta ciudad de Segovia; interceded por este barrio parroquia de San Millán que hoy celebra solemnemente vuestra fiesta; interceded por todos los hombres y mujeres de este pueblo, por los niños y los adolescentes, por todos los vecinos de esta ciudad. Interceded por todos los españoles hasta que otra vez en el año venidero volvamos a postrarnos ante tu imagen para ofrecerte este voto de fe”, recitó.

Después de la celebración litúrgica, los presentes procedieron a realizar la tradicional procesión a través de las calles del barrio de San Millán, portando la imagen anónima de San Roque y su perro, a ritmo de dulzaina y tamboril.