A las emociones se llega por raíles

El buen humor presidió el viaje en tren organizado por la asociación Plaza Mayor.

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El ‘Tren de las Emociones’, otro invento más de Paco del Caño, va cuajando, como todas las ocurrencias de este inefable personaje. Ayer, por séptimo año consecutivo, los amigos de la Asociación Cultural Plaza Mayor se reunieron a primera hora de la mañana en la vieja estación de tren de Segovia para participar en una actividad de tintes folclorísticos, intentando recrear uno de aquellos viajes de hace medio siglo entre la capital de la provincia y El Espinar.

No faltaron los disfraces —de guardia civil o cartero— y, como novedad, hubo un discurso. “Un pregón ferroviario”, según la denominación de Del Caño, quien se lo encomendó a Ángel Román, siempre dispuesto a participar en eventos jocosos. El mensaje fue claro, a favor del mantenimiento de esta línea férrea. Hubo corte de cinta —a falta de autoridades, ejercieron tal responsabilidad el barbero y su cliente—. Y luego, todos al tren. Subieron más de dos centenares, si bien la mayoría no formaban parte del espectáculo del ‘Tren de las Emociones’. El trayecto, dicen quienes fueron, fue divertido, y amenizado musicalmente por Aniceto.

Ya en La Estación de El Espinar, la alegre comitiva fue recibida por la alcaldesa de El Espinar, Alicia Palomo. El grupo visitó a continuación el expositor ferroviario, una especie de museo situado en la propia estación. Cambiando de tercio, y dado que el ‘Tren de las Emociones’ estaba dedicado este año a la escuela pública de antaño, hubo varias representaciones. No faltaron los viejos pupitres, el mapamundi, los tinteros… En definitiva, una excusa para pasar un buen rato antes de regresar, en una soleada mañana de otoño, a Segovia. En el restaurante La Postal —en concreto, en su vagón de tren— el grupo comió, brindando por la continuidad de este ‘Tren de las Emociones’.