Corren tiempos complicados para la tauromaquia. La pandemia ha tensado todavía más al sector y echar un año en blanco sería seguir añadiendo cifras a los números en negativo. El excedente de toros en el campo al no lidiarse durante cuatro meses, dos de ellos de los más fuertes de la temporada, genera además un gasto mayor en concepto de alimentación e las reses. Por ello, varios empresarios han decidido apostar por dar festejos a pesar de que la normativa que regula el protocolo sanitario limite la entrada de espectadores y el balance final -lógicamente- no sea boyante. Además, los toreros y subalternos se han rebajado un 25% sus honorarios en plazas de tercera y cuarta categoría hasta finales de 2020, y también los mínimos establecidos en el convenio colectivo nacional taurino.

El coronavirus se tragó seriales de primer nivel como el de San Isidro de Madrid, la Feria de Abril de Sevilla o la de San Fermín en Pamplona. Del mismo modo, a finales de junio, por San Juan y San Pedro, varias capitales de provincia de Castilla y León no pudieron celebrar sus habituales festejos taurinos como Zamora, Burgos, Soria o Segovia. En el coso bicentenario segoviano, según fuentes del crítico Pablo Pastor, Antonio Matilla, que ya había tratado el piso de plaza con Manolo Lozano, tenía previsto dar dos corridas de figuras a finales de junio por San Pedro. Los nombres que se barajaban eran los de Julián López ‘El Juli’, Cayetano Rivera y Paco Ureña por un lado; y Morante de la Puebla, José María Manzanares y Roca Rey por otro -un cartel muy en la línea de la ‘factoría Matilla-, aunque también apuntaba el de Alejandro Talavante.

Ahora la opción que se tantea es la de dar una corrida o dos el 5 y/o el 6 de septiembre, siempre y cuando se pueda llevar a cabo. En el caso de dar los dos días, el empresario buscaría la forma de mantener la misma estructura pensada para San Pedro y si solo diera un festejo, los tres toreros saldrían de esa nómina. Como antecedente, la última tarde que actuó Morante en Segovia (2018) no dejó buen sabor de boca. Por otro lado, Valladolid, con la empresa Funciones Taurinas de la casa Matilla al frente, iba a dar una corrida con Morante, Manzanares y Roca Rey por San Pedro Regalado (10 de mayo) y parece que mantendría la terna también para el mes de septiembre. Un cartel de primer nivel, pero repetido en menos de cien kilómetros.

Mientras, el calendario taurino ya tiene fechas definidas como la de Ávila, que dará la primera feria tras la pandemia el próximo fin de semana, Lodosa (Navarra), Osuna (Sevilla), Estepona (Málaga), Huelva, Herrera de Duque (Badajoz), Plasencia (Cáceres) o Mérida. En la provincia la que más posibilidades tiene de dar toros es Cuéllar, que ya tenía cerradas sus ganaderías, además de los rejoneadores y apuntaba incluso la comparecencia de Cayetano. Pese a que se han suspendido sus fiestas, podría dar algún festejo mayor cumpliendo la normativa de aforo y distancia de seguridad, al contar con tendidos amplios. En el mismo caso se encuentra la plaza de Cantalejo, que está estudiando su viabilidad.