Una derrota sin paliativos

El viveros Herol Nava fue superado con claridad por el líder de la liga en Pontevedra.

El Viveros Herol Nava perdió ante el Teucro su tercer partido consecutivo de la temporada, algo que en principio podría considerarse hasta normal teniendo en cuenta la condición de debutante en la categoría del conjunto navero, pero que ha dejado un regusto amargo en un equipo, el de Álvaro Senovilla, que en la tarde de ayer frente al líder de la competición se encontró con un portero gallego en estado de gracia, que frenó todos los intentos de los segovianos.

Los primeros minutos del encuentro marcaron el devenir del mismo. Salvo el 0-1 inicial, el Viveros Herol Nava se encontró con un oponente entonado en el apartado ofensivo, y no exento de fortuna en alguno de sus lanzamientos, que con sus movimientos en ataque encontraba los huecos en la defensa 5:1 navera. Los ataques del equipo del Álvaro Senovilla comenzaban a estrellarse con la defensa local, incluso jugando en superioridad, y del 6-4 con el que se alcanzaba el minuto 10, se pasó el 10-6 con el que se entró en el ecuador de la primera mitad, y al 12-7 con el que se llegó a los diez últimos minutos antes del descanso.

El Teucro fue “jugando” con esa ventaja de cinco goles confiando en la extraordinaria actuación de su portero Amerigo, que le agrió la tarde a un Nico López que una y otra vez se encontraba con el portero local, y aunque el Viveros Herol Nava consiguió por momentos reducir la ventaja a los tres goles, el sonido de la bocina marcaba un 15-11 favorable al equipo gallego.

El arranque de la segunda parte fue definitivo para la suerte final del encuentro. Una exclusión de un jugador navero en los primeros compases del choque fue aprovechada de manera excepcional por el equipo de casa, que prácticamente en un suspiro hizo pasar el marcador del 15-11 al 20-11, con el Viveros Herol Nava equivocándose en las transiciones, y errando en lanzamientos tan claros como el que Nico López tuvo a puerta vacía que se le marchó fuera.

Un primer arranque de furia visitante llevó el partido a una diferencia de siete goles, pero bastó con que de nuevo la defensa visitante se pusiera en orden para que la diferencia volviera a dispararse hasta la decena de goles. El equipo navero no encontraba el camino hacia la portería local, y cada ataque en superioridad se convertía en un suplicio.

El partido ya estaba decidido cuando restaban aún quince minutos para su conclusión, y por ello el equipo segoviano optó por ir ganando pequeñas batallas, como la de fijar un poco más la defensa, con David de Diego ya bajo los palos, o aprovechar los contragolpes con Bruno Vírseda. Aún así, la victoria del líder de la Liga fue incontestable, y al Nava le llega ahora un parón liguero de lo más oportuno para seguir trabajando conceptos y recuperando la moral después de una complicada semana.