Una carrera ligada a la élite

La guardameta Cristina Maestro se retira tras una vida deportiva en la máxima categoría nacional, la División de Honor.

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Nava de la Asunción es el mayor estandarte del balonmano en la provincia. La localidad luce con orgullo su escudo por todo el panorama nacional. El trabajo de base lleva años brotando frutos de preciada calidad. En cuatro décadas de dedicación plena al deporte en sus vitrinas, a parte de los trofeos, también cuenta con el reconocimiento de ver a un importante número de jugadores que han tuteado la élite. Entre sus bienes más cotizados se encuentra la guardameta Cristina Maestro, que durante años estuvo militando en la máxima categoría nacional femenina. La División de Honor disfrutó de la casta navera hasta que llegó el final de la temporada 2016/17, momento en que la deportista tomó la decisión de retirarse. En la retina, quedarán grabadas sus paradas por toda España e incluso Europa. Maestro es todo un ejemplo de inspiración para quien pretende escalar la cumbre del balonmano.

La propia portera explica los motivos que la llevaron a determinar su decisión: “Llevo mucho tiempo en el primer nivel y ahora estoy preparándome una oposición. Las dos cosas son muy exigentes y no podía dedicarme a medio gas. El balonmano requiere de mucho esfuerzo y necesitaba desconectar un poco. Tenía que tirar para un lado y ahora mismo quiero centrarme en mi examen”. En cuanto a las posibilidades de retornar una vez concluida sus pruebas, reconoce: “Hay vida más allá del balonmano. Si apruebo me mandarán a un destino e imagino que no podré compatibilizar ambas opciones, pero nunca se sabe”. Sin embargo, asegura que la gustaría continuar ligada de una forma u otra al deporte de su vida: “No me cierro puertas. Me gustaría ver los entrenamientos del Nava y al menos tener ese contacto. He hablado con algún amigo y si puedo ayudar en algo estaría encantada”.

La trayectoria de Maestro comenzó en la cantera nevera con 11 años. Su salto a categoría absoluta la llevó a defender las camisetas del Balonmano Salamanca, el Mar de Alicante, el Elda, el Itxako de Navarra, el Mecalia Atlético Guardés y el Rincón Fertilidad de Málaga, con el que disputó su última campaña. Además, en su haber cuenta con más de 40 convocatorias con la Selección Española junior y juvenil y con la absoluta de Castilla y León. En su currículum figura una Liga con Elda (2007/08), un subcampeonato de la Recopa de Europa con el Alicante (2010/11), dos veces finalista de la Copa de la Reina (2008/09 y 2009/10) o el título europeo de la Champions Cup de la modalidad de playa.

“He tenido la suerte de disfrutar de varios títulos. Recuerdo con especial cariño la liga con el Elda, al volcarse todo el municipio con nosotras. La afición se enganchó a nuestro juego y pudimos celebrarlo todos juntos. Es una forma parecida a cómo se vive el balonmano en Nava”, recalca. Por otro lado, echa la vista atrás y también se acuerda con anhelo de su llegada a la Selección Nacional: “Vestir al camiseta de tu país es lo más grande que le puede pasar a un deportista y más si todavía estás saliendo del cascarón. La primera vez que oyes el himno es muy emocionante”. A pesar de todos los reconocimientos deportivos, subraya: “Lo más importante que me llevo de todos estos años son las relaciones y las personas tan maravillosas que he conocido”.

El conjunto del Rincón Fertilidad sólo lleva tres campañas en la División de Honor y éste curso consiguieron clasificarse para Europa y la Copa de la Reina, al terminar en cuarta posición. La portera comenta cómo se desarrolló la última temporada en las filas del conjunto malagueño y de su carrera, a nivel personal: “Viví una situación un poco dura, al caer en varias ocasiones lesionada. En ningún caso fue de gravedad, pero fueron molestias que impidieron estar al máximo rendimiento todo el año. Aún así fue muy importante. Este club tiene una corta historia en la élite y demostramos estar entre las mejores”.

EL BALONMANO FEMENINO La guardameta analiza el momento que atraviesa la categoría femenina: “Cuesta mucho sacar adelante un equipo y más si es femenino. Veo un cambio en las estructuras de los clubes y creo que todos debemos remar hacia la misma dirección. Directivas y jugadoras deberían unirse para buscar el apoyo de empresas y que apuesten por un espectáculo que merece la pena. Es muy necesario cuidar las categorías inferiores y que las canteras sean la base de los planteles”.