Un dopaje involuntario deja ‘tocado’ a Contador

    El de Pinto, quien dio positivo por clembuterol en el pasado Tour de Francia, atribuye la infracción a una contaminación alimenticia. Ezequiel Mosquera y David García Dapena, del equipo Xacobeo Galicia, ven cómo los expertos encuentran hydroxyethyl en sus muestras.

    Una vez más, el dopaje puso en duda ayer la limpieza en las competiciones ciclistas. Para colmo, en esta ocasión la sombra de la sospecha afectó a tres corredores nacionales: Alberto Contador, Ezequiel Mosquera y David García Dapena. El espinoso problema adquiere una dimensión todavía mayor en el territorio patrio por el hecho de que los dos primeros forman parte de la élite mundial, especialmente el madrileño, ganador de tres Tours de Francia, un Giro de Italia y una Vuelta a España. Aunque el caso del de Pinto parece justificado y quizá termine en una simple confusión, los otros se antojan muy difícilmente explicables y, de cualquier manera, la semilla para las especulaciones ya se ha sembrado.

    La lamentable sucesión de acontecimientos arrancó de madrugada, cuando se supo que Contador había sido suspendido de manera cautelar tras dar positivo por clembuterol en un control efectuado durante el último Tour de Francia. Desde el primer momento, la Unión Ciclista Internacional dejó entrever que existía algo raro en el asunto, porque la cantidad detectada de la sustancia prohibida fue 400 veces menor a la tasa mínima que, en teoría, son capaces de identificar los laboratorios acreditados.

    El corredor prefirió tomar las riendas de la situación y convocó una rueda de prensa en su localidad natal, en la que explicó su versión de los hechos.

    El fichaje estelar del Saxo Bank, que cometió la infracción cuando todavía militaba en el Astana, la atribuyó a una mera «contaminación alimenticia». «Me siento una víctima del sistema, pero creo que esto se va a solucionar de una manera clara y siempre con la verdad por delante».

    El competidor nacional argumentó que el conflicto comenzó en la tarde del 20 de julio, una jornada antes del análisis, a causa del consumo de una carne de vacuno que se compró en Irún. Incluso volvió a tomar el producto en la comida del día 21. «La cantidad hallada es tan pequeña (0,5 nanogramos por mililitro) que no sirve de nada a nivel de rendimiento y ni siquiera puede suministrarse».

    Contador recalcó que la UCI y la Agencia Mundial Antidopaje aceptaron sus explicaciones, aunque están llevando a cabo una investigación detallada de los hechos.

    «Ellos han comprendido perfectamente lo que ha pasado, y asumen que es un tema diferente a cualquier otro caso con clembuterol, ya que he sufrido una contaminación».

    Apoyo

    El madrileño no tardó en hallar un respaldo vital para su justificación, pues un estudio médico del doctor holandés Douwe de Boer, considerado la máxima autoridad mundial en los análisis de clembuterol, avala su inocencia y la teoría de la intoxicación.

    El galeno, graduado en Bioquímica por la Universidad de Groningen, se mostró rotundo al respecto. «Conociendo la historia de contaminaciones por esta sustancia en España, parece obvio que el escenario de una toma accidental por consumo de carne es la más probable». En la misma línea se manifestó Pedro Manonelles, presidente de la Asociación de Medicina Deportiva.

    Cuando la tempestad había remitido, un nuevo escándalo sacudió al ciclismo nacional. La UCI confirmó el positivo por hydroxyethyl de Ezequiel Mosquera y David García Dapena (ambos del equipo Xacobeo, aunque el primero había fichado por el Vacansoleil, que ha optado por dejar la incorporación en suspenso) durante la pasada Vuelta a España. En concreto, el control lo pasaron el 16 de septiembre, y el coruñés cerró la ronda en la segunda posición final.

    En resumen, y a la espera de que se extraigan las conclusiones definitivas, el ciclismo en general y la ‘Armada’ nacional en particular recibieron un golpe durísimo.