Puñetazo ‘culé’ en la mesa

    El Barcelona deja la Liga casi sentenciada tras un recital de juego en el Santiago Bernabéu

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    El Barcelona retrató ayer la historia de esta Liga con una mayúscula victoria -la tercera en seis años- en el feudo de su eterno rival, un Real Madrid que soñó con lo imposible durante algunos minutos, pero que se rindió a la evidencia de un equipo al que observa a una distancia sideral. Se trata de un bloque infinitamente superior y que mantiene una sublime relación con la pelota.

    El combinado azulgrana dibujó sobre el césped del Santiago Bernabéu una de las tantas obras de arte para las que está confeccionado, con futbolistas de talento exquisito y capaces de apagar a un estadio inflamado, que esperaba la indomable resurrección de los suyos.

    La trayectoria modélica del conjunto ‘merengue’ en la segunda vuelta del torneo doméstico motivó este pulso por el título, aunque en el momento definitivo le flojeó el brazo, y la pugna se la adjudicó por aplastamiento un Barcelona que llega al triunfo perfeccionado el ‘fútbol de salón’ francés de los Giresse, Tigana o Platini.

    El encuentro constituyó un retrato perfecto de la idiosincrasia de ambos clubes. La fe blanca fue capaz de ‘mover’ una montaña tan grande como la del Barça en un cuarto de hora de locura, en el que Abidal perdió la matrícula de un Robben titular. Sin embargo, en el resto del duelo, los catalanes se proclamaron de forma rotunda ‘señores’ de la Liga.

    Abidal también comprobó en primer plano cómo Sergio Ramos centraba e Higuaín, el nuevo héroe del Bernabéu, cabeceaba a la red el 1-0. El gen ganador de los anfitriones salió a relucir, pero la alegría se convirtió en tragedia en poco tiempo.

    Y es que los ‘culés’ remontaron el marcador antes incluso de merecerlo. Luego sí controlaron la situación.

    Primero, Ramos hizo de Abidal y permitió la ‘colada’ de Henry -la enésima desde el comienzo del encuentro-, para que el internacional francés anotara el empate.

    De inmediato, el capitán azulgrana, Carles Puyol, asestó otro golpe, de cabeza a centro de Xavi. Los visitantes pusieron los goles que les señalaban como los verdaderos amos de la competición, y después llegó el recital de juego. Triangularon hasta la saciedad y convirtieron a un inspirado Casillas en la conclusión final de todas sus acciones.

    El portero ‘merengue’ taponó cuanto pudo. Un disparo a bocajarro de Messi, otro lanzamiento de Eto’o y otro del propio argentino, tras tocar en pared con Iniesta ante un Bernabéu que abría ya la boca de admiración.

    El tanto, casi siempre, es la consecuencia lógica del fútbol total que practica el Barça, y el tercero llegó sin solución de continuidad para los madridistas. Pudo haber sido con miles de trazos de sus excelentes ‘pintores’, pero, sin embargo, fue una nueva metáfora de la Liga.

    El hombre más fiable de los blancos desde el período navideño, Lass Diarra, perdió un balón absurdo, sin que nadie guardara sus espaldas, y Messi agradeció el regalo para estrenarse.

    Al Real Madrid se le hinchó de nuevo el pecho en el inicio de la segunda mitad, con un cabezazo a la red de Sergio Ramos. No obstante, no había apurado todavía ese trago que le revitalizaba cuando Henry echó de nuevo el lazo al encuentro gracias a un pase magistral de Xavi, como no, a la espalda del zaguero andaluz, a quien se vio bien en ataque, pero demasiado descentrado en defensa.

    Ya no había lugar ni para la fe ni para la raza de los anfitriones, pues solo quedaba espacio para el disfrute catalán. Se contemplaron maniobras de Xavi e Iniesta, y ‘cabalgadas’ de Messi, la joya de la corona blaugrana.

    La ‘Pulga’ firmó el quinto a 15 minutos para el final del compromiso, y Piqué marcó el sexto ante el murmullo de admiración del coliseo blanco y la rendición de los madridistas, muy inferiores, y sobre los que se atisba un importante cambio de orden.