La valentía del Unami estuvo cerca de tener premio

La Arandina, que dispuso de un 2-0 y un 3-1, acabó pidiendo la hora.

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Ante un equipo de la calidad de la Arandina, y en El Montecillo, tienes dos opciones: O retrasar las líneas todo lo que se pueda, y fiarlo todo a la defensa y un contragolpe afortunado, o juegas sin presión y te decides a jugar tu fútbol, con el riesgo de llevarte un “saco” de goles, pero también con una mayor posibilidad de llevarte algo positivo. Ayer el Unami estuvo cerca de las dos cosas, y al final terminó perdiendo el partido, pero por la mínima, con el rival pidiendo la hora, y aplaudido al final por el público que agradeció la apuesta de Tito Domingo, bien ejecutada por sus jugadores.

Planteado el partido de igual a igual, era lógico que la Arandina dispusiera de buenas ocasiones para marcar, entrando por las bandas aprovechando la habilidad de Adri, y de Dani. Fue precisamente Dani quien, pasado el primer cuarto de hora de partido, puso un centro medido desde la derecha que fue rematado por Antonio, convirtiéndose en el 1-0. Poco más tarde llegó la acción polémica del partido, puesto que un balón enviado al área segoviana rebotó en la mano de Alex, y el árbitro señaló penalti pese a que la acción parecía involuntaria. Yeyo engañó a Mario y puso el 2-0, quizá exagerado cuando el Unami ya había dispuesto de sus ocasiones para marcar, como una en la que un envío al área local no logró ser controlado por Mariano que se encontraba en una buena posición para marcar. Pero lo cierto fue que, hasta que llegó el descanso, la Arandina pudo haber dejado el partido más que sentenciado con las oportunidades de Antonio, Mato, o Dani.

Sin embargo llegó la segunda parte, y nada más comenzar la misma el Unami recibió el premio del 2-1 en una acción plena de calidad que fue rematada por Alex completamente solo en boca de gol. A la Arandina le entraron las dudas, y el equipo segoviano tuvo durante diez minutos las riendas del partido en su poder. Quino y Alex se convirtieron en un quebradero de cabeza para la zaga ribereña, que vio cómo su portero Alex salvaba de manera espectacular a su equipo del 2-2 despejando a saque de esquina un potente remate de Quino.

Pero, como suele suceder en estos casos, el equipo que perdonó acabó pagando con un gol en contra no haber sabido aprovechar su momento, y así un mal despeje de la defensa segoviana le dio la opción a Dani de batir a Mario, cambiando de nuevo el signo del partido hacia el bando local, que llegó incluso a estrellar un balón en el palo en unos minutos en los que el Unami trató de sobreponerse de otro mazazo importante.

Pero el conjunto de Tito Domingo volvió a rehacerse, y a falta de un cuarto de hora para el final del partido Juanlu volvía a meter el partido en un pañuelo. La Arandina reculó, y el Unami lo intentó hasta el último momento, pero sin la puntería suficiente como para haber logrado un punto de un campo en el que el equipo segoviano apostó por ser valiente, y estuvo muy cerca de obtener el premio a esa forma de entender el fútbol.