La Segoviana solicitó la presencia de las fuerzas del orden en La Albuera

El colegiado del encuentro no reflejó en el acta más que la tarjeta roja por la agresión del jugador del Becerril a un aficionado gimnástico, y su posterior arrepentimiento.

La derrota de la Gimnástica Segoviana ante el Becerril en La Albuera pudo tener consecuencias bastante más graves para el conjunto azulgrana que la simple pérdida de los tres puntos en juego. Más allá de la rotura de una de las lunas del autocar del conjunto palentino, que trasciende el ámbito deportivo de esta sección, entrando de lleno en el capítulo de la delincuencia, los incidentes que tuvieron lugar al finalizar el encuentro ponen de manifiesto la ausencia de control por parte de quien tiene la responsabilidad de la seguridad en el campo durante el partido.

La Gimnástica Segoviana confirmó en la jornada de ayer que comunicó a la Comisaría de Policía la hora de celebración del partido de fútbol, con el fin de que pudieran personarse algunos agentes. Sin embargo, este hecho no se produjo, o al menos los aficionados no apreciaron esa presencia policial, que sí se ha producido en otros encuentros de Liga.

Afortunadamente para el conjunto azulgrana, el colegiado del partido fue bastante benevolente en el acta, puesto que solamente reflejó el intento de agresión del jugador del Becerril al aficionado gimnástico que se encontraba en la grada, haciendo constar posteriormente el arrepentimiento del jugador, que explicó al colegiado los motivos de su comportamiento, por el que vio la tarjeta roja.

El árbitro no hizo mención a la entrada en el campo de varios seguidores de la Gimnástica Segoviana, que igual que bajaron, volvieron a subir. De haberlo hecho constar, el club azulgrana se habría arriesgado a una sanción en base al artículo 139 del Código Disciplinario de la RFEF, que establece diversos grados de castigo para las faltas cometidas por los clubes. Y la sanción no habría sido menor, porque se establece la posibilidad de que el castigo por este tipo de incidentes se imponga en su grado máximo “cuando no estuvieran presentes las fuerzas de orden público o de seguridad privados”.