Fin a un 2015 mágico

El Barça se da un homenaje y añade al repóker el récord goleador en un año

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El FC Barcelona se dio un festín goleador (4-0) contra el Betis en el encuentro con el que cerró un 2015 virtuoso, con cinco de los seis títulos posibles —sólo se le resistió la Supercopa de España— y un recuperado fútbol de salón liderado por Messi, Neymar y Suárez, el tridente del equipo que batió la plusmarca anotadora, con 180 goles, del Real Madrid de Ancelotti.

Después de los dos traspiés consecutivos contra Valencia y, sobre todo, Deportivo, los de Luis Enrique conservan el liderato en solitario de la Liga BBVA con un pequeño margen sobre Atlético y Real Madrid una vez cumplido con éxito el expediente del Mundialito de Clubes, el punto que culminó un curso brillante tras el triplete de Liga, Copa y Liga de Campeones y la Supercopa de Europa.

No fue, sin embargo, la de anoche la mejor versión azulgrana en un partido accidentado, que se puso franco por un polémico penalti sobre Messi. Adán rechazó una asistencia sobre el argentino y en el impulso se llevó por delante al ‘10’. Penalti, bronca, fallo de Neymar y autogol (1-0) de Westermann, que fue golpeado en el gemelo por Rakitic.

Al Betis se le acumularon los problemas. Al tanto se le unieron las lesiones de sus dos centrales, el propio Westermann y Bruno, que no pudo recuperarse de un golpe en el costado que le propinó Adán en una salida por alto. Pepe Mel, hecho un manojo de nervios, fue expulsado y tuvo que reconstruir el tablero desde la grada.

Apenas se había rehecho del golpe del autogol cuando Neymar y Messi, que cumplía su partido 500 con los culés, enlazaron una doble pared para que el argentino abriera aún más la herida (2-0) de su rival, que echaba cuentas de una ocasión perdida por Dani Ceballos en la que Dani Alves se jugó el penalti para impedir el 0-1 después de un error propio.

Los accidentes béticos habían abierto una vía de agua para un Barça hasta entonces atascado, lento, resacoso después de las fiestas y en la que sólo al fútbol fresco y vertical de Sergi Roberto, titular en lugar de Andrés Iniesta, sacaba del bostezo a los casi 84.000 espectadores del Camp Nou.

Con el camino expedito por accidentes, autogoles y lesiones, Luis Suárez rompió la cintura con una finta a Adán y estrelló sobre el lateral el que pudo ser el 3-0. Éste llegó casi en la primera jugada de la segunda parte, en una asistencia de Busquets a Suárez, que despejó las dudas que alimentaron el partido del Dépor y añadió un récord más al currículo azulgrana.

Con el del uruguayo, los de Luis Enrique superaron la plusmarca de 178 goles en un año natural del Real Madrid de Carlo Ancelotti, otro apunte más para la nostalgia del aficionado blanco, que abroncó a su equipo y a Rafa Benítez en el Bernabéu pese a la victoria (3-1) contra la Real Sociedad en otro partido atípico.

Con todo perdido, el Betis se echó arriba para acortar la distancia y el Barça acumuló un buen puñado de ocasiones en las botas de un Neymar ansioso, de Suárez y de Messi, que jugaban a placer con todo el espacio del mundo y se estrellaron contra el palo o un acertado Adán, héroe bético para no hacer más grande el sonrojo.

Pezzella pudo anotar en un córner, pero no era ésta la jornada del Betis, que tocó, tocó y tocó en búsqueda de ese tanto que nunca llegó. Por contra, Luis Suárez sumó otro doblete a su historial en una asistencia de tacón de Neymar. El Barça acaba líder de La Liga, en un año que nunca hubiera querido que acabara.