El Madrid acaricia la remontada

    El conjunto blanco gana al Borussia, pero no consigue el billete para la final del próximo 25 de mayo en Wembley

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    El Borussia Dortmund se clasificó ayer para la final de la Liga de Campeones a pesar de perder 2-0 ante un Real Madrid que se quedó a un solo gol de la remontada tras un partido hermoso. No hubo hazaña histórica en casa, pero la hinchada se marchó con lágrimas de orgullo en los ojos al ver un equipo que lo dio todo.

    El conjunto germano se presentó en el coliseo de la Castellana con la clara renta 4-1 de la ida por defender y lo pasó muy mal al comienzo y al final. El Bernabéu todavía impresiona, y más cuando el Real Madrid se quita corsés tácticos y se lanza con todo al ataque.

    El inicio del conjunto blanco fue impecable, a la altura de lo que exige su historia. En una situación desesperada, José Mourinho jugó sin mediocentro defensivo y Luka Modric acompañó a Xabi Alonso en la creación.

    Alentado por un estadio inflamado, la escuadra local fue un huracán en ese comienzo que tuvo su foco en el juego generado por Modric y Özil. El Real Madrid generó una superioridad en la medular que su oponente tardó bastante en descifrar.

    Lo que más echó de menos el equipo fue lo que tanto le sobró en otras ocasiones: la pegada. Generó tres ocasiones clamorosas en los primeros 15 minutos. La primera, de Higuaín, a quien Weidenfeller ganó el mano a mano. La segunda, de Cristiano Ronaldo, que volvió a sacar el arquero alemán con fortuna. Y la tercera, de Özil, que disparó todo.

    Fue un Real Madrid desbocado, grande en su desesperación, pero se había dejado la pólvora en el vestuario. Y a la postre la hinchada se preguntó: ¿Qué hubiera pasado si hubiese marcado alguna de esas tempranas oportunidades? Quién sabe.

    Sucede que esfuerzos así se sostienen con el aliento de los goles. Pero como no los tuvo, el bloque español comenzó a acusar la fatiga y, quizá, el progresivo abandono de la fe.

    A cambio, y a pesar de la lesión de Mario Götze, el Borussia fue creciendo en torno al balón y al espectacular trabajo del ariete polaco Robert Lewandowski, quien aguantó patadas y codazos sin pestañear. Además, Mats Hummels ordenó a toda su defensa.

    El cuerpo del Real Madrid agradeció la llegada del intermedio, tiempo de limpiar sudores, pero no así su corazón, pues la ausencia de goles permitía adivinar que el pase del combinado teutón era cuestión de tiempo.

    El Borussia tomó el mando tras el paso por los vestuarios. Comenzó a jugar como un finalista de la Liga de Campeones y su oponente pareció reconocerlo. Lewandowski dejó temblando el palo con un tremendo remate a los 50 minutos.

    Aunque el conjunto ‘merengue’ aplicó dignidad y orgullo en la eliminación. Y qué cerca estuvo del pase. Con Cristiano claramente limitado por sus molestias musculares, quedó muy disminuido en ataque y Mourinho sumó elementos con Kaká y Benzema.

    El Borussia Dortmund encontró muchos espacios y el cancerbero Diego López protagonizó una increíble parada a los 62 minutos cuando Marco Reus disparó a bocajarro a cuatro metros del arco y con todo a favor.

    El Real Madrid ya no luchaba por la eliminatoria, sino por la victoria gracias al orgullo y compromiso de Ramos, Di María, Özil o el propio Cristiano. Y marcó el primero a los 82 minutos, obra de Benzema. Y el segundo llegó a los 88 minutos, marcado por Ramos.

    ¡Qué final de partido! El estadio se volvió loco y al equipo de Jurgen Klopp le temblaron las piernas. Si resistió fue porque el tiempo fue su mejor aliado.

    Los goles blancos fueron tardíos. Al Madrid le faltaron unos pocos minutos para intentar voltear la eliminatoria. Pasó el Borussia, que vivió una pesadilla al final. El Real Madrid fue un bello perdedor, pero perdedor al fin, porque fue su rival es el finalista de la Liga de Campeones. Eso es lo que quedará para la historia.