El Barça tumba al campeón

    Los de Pascual se ‘vengan’ del Madrid, al eliminarle en un duelo que necesitó dos prórrogas.

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    El Fernando Buesa Arena acogió ayer un homenaje al baloncesto entre el Barcelona y el Real Madrid que se decantó del lado azulgrana en el partido inaugural de la Copa del Rey. El líder de la Liga cayó, después de tener casi ganado el vibrante duelo, que necesitó de dos prórrogas para resolverse.

    Al inicio del partido, todos los focos apuntaban a Rudy Fernández y a Juan Carlos Navarro, pero ambos no lograron brillar, molestos con sus respectivas mermas físicas, la mano del balear y la pierna del catalán. Con dos banquillos tan floridos, pocas dudas había de que alguien tomaría sus testigos, y la respuesta a la incógnita no fue una sorpresa para ninguna de las ocho aficiones llegadas hasta Vitoria: Nikola Mirotic (17 puntos) y Pete Mickeal (26).

    Tras un buen comienzo del Barça, el hispano-montenegrino zarandeó a su antojo la defensa de Wallace y encadenó ocho puntos para recomponer a su equipo, pero el estadounidense no dudó ante el envite y danzó con soltura por la media distancia.

    Al inicio del segundo cuarto, dos zarpazos al aro de Jawai, coreados por la afición ‘culé’’, estiró la renta hasta el techo de los nueve puntos (23-32). El equipo de Xavi Pascual pisoteaba en la pintura a su rival, que movió la artillería hacia al perímetro para reengancharse al partido.

    Los triples de Jayce Carroll, engarzados por la fe de Slaughter, noquearon a su adversario, y la vuelta de Mirotic devolvió la ventaja al cuadro blanco.

    Además, al primer ‘alley-oop’ de Rudy sucedió el primer acierto de tres de Navarro, que le convirtió en el máximo triplista en la historia de la Copa, y, entre todos, se movía Lorbek, letalmente silencioso como siempre, con10 puntos en la primera parte.

    Tras el descanso, Mickeal siguió empeñado en ser el tipo más elegante de la alfombra roja entre tanto ‘glamour’, como demostró relanzando a su equipo hacia un parcial de 0-10 que volvía a manchar el traje blanco (51-59).

    El primer cabeza de serie apretó los dientes en ataque, provocando faltas y royendo a su rival desde el tiro libre. La misión quedó medianamente cumplida.

    A escasos segundos del final, el marcador reflejaba un empate a 77 que pudo deshacerse desde la línea de tres, pero Llull falló el triple, condenando el partido a la prórroga.

    El tiempo extra se contagió de la igualdad de los instantes previos, con Tomic y Rodríguez como jugadores destacados. A ocho décimas para el bocinazo final, con el Madrid dos puntos por encima en el luminoso, Lorbek alargó el duelo. Segunda prórroga de una durísima batalla, con las parejas Mickeal-Tomic y Rudy-Llull, como un puro homenaje al baloncesto que, al final, cayó del lado ‘culé’.