El Barça regresa a lo más alto

    El conjunto ‘culé’ logra la Copa de Europa tras derrotar al Ciudad Real en Colonia.

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    El Barcelona se proclamó ayer campeón de Europa tras vencer de manera brillante al Ciudad Real en la final disputada en Colonia, y se convierte en el ‘rey’ de la máxima competición continental con ocho títulos.

    Si a alguien hay que agradecerle el triunfo, por encima de la gran actuación colectiva, es a Saric. Sus 21 paradas acabaron desquiciando a los jugadores rivales. Además, al meta se le sumó en ataque el pivote danés Noddesbo, infalible desde los seis metros.

    A pesar de ello, el cuadro manchego mantuvo el tipo hasta bien entrada la primera parte. Chema Rodríguez se mostró más incisivo que otras veces. Y los laterales Entrerríos, Lazarov y Jurkiewicz compensaban la escasa aportación de los extremos, que ni siquiera podían perforar la portería catalana al contragolpe.

    El distanciamiento azulgrana llegó en el tramo final de la primera mitad. Ugalde desde el extremo e Igropulo se asociaron bien para superar a Hombrados y poner la máxima ventaja en el marcador (14-10) hasta el momento.

    Tras el descanso, el Ciudad Real tuvo la oportunidad de reengancharse gracias a una doble exclusión en el cuadro catalán, pero no acertó a superar a Saric. La diferencia se estabilizó entonces alrededor de los seis goles. Quedaban casi 20 minutos, pero el Barcelona vivía cómodamente y tenía la victoria en la mano.

    cambio. Talant Dujshebaev dio entrada a Cañellas en busca de un cambio en su equipo, pero sus jugadores no se encontraron nunca cómodos en el juego posicional, bien frenado por la defensa azulgrana, ni al contragolpe. Cada vez que se acercaban a la portería, Saric se erigía como un gigante imposible de superar.

    A falta de 10 minutos para el final, el a la postre perdedor se acercó a cuatro goles (22-18), pero fue un espejismo. Víctor Tomás se encargó de poner otra vez las cosas en su sitio y dejó prácticamente cerrado el partido. Los manchegos recortaron diferencias al final, pero más por la relajación catalana que por méritos propios.

    El Barça suma su octava Copa de Europa, título que no lograba desde 2005, cuando se impuso precisamente al Ciudad Real, para sumar el doblete (Liga y Copa de Europa). La final supuso la mejor despedida para Íker Romero, que deja el equipo tras ocho temporadas.