El adiós de un profesional

    Después de 15 años ejerciendo de delegado de la Gimnástica Segoviana, Jesús Sáiz deja el cargo

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    La Gimnástica Segoviana se ha encontrado con una baja inesperada para la próxima temporada. No es un jugador, ni un entrenador, pero durante 15 años ha sido una pieza fundamental en el club azulgrana. Jesús Sáiz, delegado del club, se marcha a su casa después de tres lustros viajando con el equipo. Será difícil encontrar a alguien que haga su trabajo de manera tan eficiente como él.

    ¿Cuántos años vinculado al mundo del fútbol?

    Comencé ya en el infantil del Acueducto, siempre a nivel de ayudante, delegado o directivo, no metido en el cuerpo técnico, porque de eso no tengo ni idea. Posteriormente me vinculé al Whisky Dyc con Minguela de entrenador, que ha sido como mi padre deportivo porque todos estos años hemos ido de la mano. Continué con el Monteresma San Lorenzo, después como presidente del Monteresma Atalaya, creando el único equipo de fútbol femenino de categoría regional que ha habido en Segovia, aunque solo nos duró una temporada. Cuando me desvinculé del Monteresma me llamó Minguela, y desde la temporada 2000/01 he estado ejerciendo de delegado de la Segoviana.

    ¿Y después de 15 años, por qué lo deja?

    Porque estoy cansado, mi situación familiar es distinta, y son ya muchos viajes y muchos kilómetros. En algún momento tienes que decir “hasta aquí he llegado”, y ahora me ha tocado a mí decirlo. He podido aportar mi trabajo de todos estos años, pero ya no tengo tanta ilusión como pueden tener los jóvenes que están deseando viajar. Yo ya me he recorrido España de norte a sur, y de este a oeste. El viaje a Algeciras fue el último.

    Así que es un tema personal.

    Por supuesto. El club no ha tenido nada que ver. Se lo comuniqué a Agustín, que es a quien se lo tenía que decir, y tanto él como Ramsés se llevaron una buena sorpresa. Lo siento mucho por ambos, porque llevo 15 años con ellos, cada uno en su puesto, pero la decisión está tomada.

    Haga balance. ¿Qué momento recuerda como el más alegre ejerciendo como delegado de la Segoviana?

    Varios. Todas las veces que nos hemos clasificado para el play off han supuesto una satisfacción. Pero el día único fue en Logroño con el ascenso a Segunda B.

    También están los partidos de Copa, y esa eliminatoria ante el Burgos en El Plantío, que nadie daba un duro por nosotros, con esa tanda de penaltis, fue para mí inolvidable. Me acordaré toda mi vida del círculo que formamos en el centro del campo justo antes de los penaltis, y las palabras que dijo Ramsés como capitán a los jugadores. Fue una noche maravillosa, y aquel penalti a lo Panenka…

    Así nos llegó el premio de jugar contra un Primera, que nos tocó el Sevilla y pudimos jugar en el Sánchez Pizjuán. Y también recuerdo la noche que jugamos en La Albuera frente al Athlétic de Bilbao, con la gente sentada en la tapia porque estaba todo abarrotado.

    ¿Y las decepciones?

    Han venido en los play off. Recuerdo un partido en Betanzos en el que nos jugábamos las últimas opciones de ascenso, y perdimos 1-0 después de que nos anularan dos goles legales. Ver ese vestuario hundido por la injusticia que se cometió en ese partido, y a los jugadores llorando, me hizo venirme abajo. Y después tocó, como siempre, coger el autobús y volverse a casa. Recuerdo otro play off en Móstoles también muy doloroso. Este último de Algeciras también ha sido duro, pero a mí me ha pillado más curtido en estas lides.

    Mucho se habla de las bondades del vestuario de la Segoviana. ¿Se exagera?

    En absoluto. El vestuario de la Segoviana es extraordinario, porque hay una serie de jugadores que representan el alma de este club. Son los capitanes, antes Agustín y Ramsés, ahora Ricardo, Roberto, Chema y Anel. Ellos aglutinan el vestuario, y todos los chicos que entran los ven como referentes. El vestuario es el núcleo de un equipo, y el de la Segoviana tiene jugadores que ayudan, que dirigen y dan consejos a los jóvenes, no sólo con palabras, sino con hechos. Estoy deseando que tanto Anel como Ricardo renueven, porque ellos son el alma de este club.

    Ha pasado por varios presidentes. ¿Cuál ha sido el mejor a su juicio?

    Considero que el mejor presidente es el que mejor sabe gestionar los dineros. Y, como delegado, no conocía ese tema, así que difícilmente puedo opinar. A nivel personal he tenido más cercanía con Jesús Tovar y con Fernando Correa, pero después cada uno ha tenido su forma de hacer las cosas.

    ¿El tema de las fiambreras (en la pasada temporada el presidente de la Junta Gestora comunicó al delegado que la plantilla se llevara fiambreras cuando se le dijo que no había dinero para pagar una comida en un desplazamiento ) fue lo más triste que le ha tocado vivir como delegado?

    A nivel de relación equipo/junta directiva, sin duda. No se puede hacer ese comentario, aunque sea en plan coloquial. Porque esa clase de comentarios son muy duros, y al final estas cosas llegan al vestuario, y deslegitiman a la persona que lo ha dicho ante los ojos de los jugadores. Se puede decir que no hay dinero, porque ha pasado más veces, pero no de la forma que en aquel momento se dijo.

    ¿Cuál ha sido el mejor entrenador de la Segoviana en todo su tiempo como delegado?

    Cada uno ha tenido sus particularidades. Recuerdo que Antolín era muy estricto, Barasoaín decía unas cosas en el vestuario que te morías, como aquel play off en el que nos dijo que ya se veía en el balcón del Ayuntamiento. Su forma de entrenar no la tenía ningún entrenador de por aquí. Paco Maroto era extraordinario en el tema de la motivación de los jugadores para los partidos. La charla que dio a la plantilla la mañana del partido ante el Logroñés, y la forma que tuvo de motivar a los futbolistas poniendo las fotos de sus familiares en el vestuario no se me olvidará. Y luego está Santi Sedano, que es una persona muy educada y que siempre sabe dónde está…