Lindsey Vonn: “El esquí nunca fue un trabajo, era mi pasión”

La estadounidense, Princesa de Asturias de los Deportes 2019, asegura que tuvo que dejar la competición para “tener una vida después” • “He luchado más que la mayoría”, afirma

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La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn, ante un mural suyo en un polideportivo de Avilés. / EFE
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La exesquiadora Lindsey Vonn, Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2019, aseguró ayer que su objetivo ahora es, tras anunciar su retirada a principios de este año, que la fundación que creó en 2014 y que lleva su nombre crezca y poder ayudar a las mujeres que están infrarrepresentadas, y resaltó que su deporte era su “pasión”, pero que tuvo que dejarlo porque quería “tener una vida después”.

“No quiero conquistar el mundo yo sola, quiero ayudar a otros a que lo hagan también”, afirmó Vonn durante una rueda de prensa en el Hotel de La Reconquista, en Oviedo, celebrando el privilegio de estar “entre tantas personas increíbles que están cambiando el mundo”.

La estadounidense, que ha viajado a Asturias con sus dos hermanas Karin y Laura Kildow para recoger el premio, recordó que no es la primera vez que visita España, aunque aclaró que “nunca” había estado “tan al norte”. “Normalmente he estado en las montañas del sur”, apuntó.

Sobre sus lesiones, Vonn cree que, en general, ha tenido que luchar mucho más que la mayoría para poder seguir triunfando. “Eso muestra la pasión que yo tenía por mi deporte. Para mí el esquí nunca era un trabajo, era mi pasión, mi amor”, matizó.

La norteamericana tomó la decisión de retirarse del esquí de competición este año 2019 porque tenía demasiadas lesiones, le habían operado en dos ocasiones el verano pasado y su cuerpo se estaba “descomponiendo”. “Quería tener una vida después de esquiar”, confesó.

“Probablemente hubiese superado a Ingemar Stenmark si no hubiese tenido tantas lesiones, pero también por eso tuve tanto éxito. He demostrado lo fuerte que he sido al superar la adversidad”, explicó sobre el récord absoluto de victorias en la Copa del Mundo en poder del sueco con 86, cuatro menos de las que consiguió ella.

Aún así, tuvo una manera “fantástica” de terminar su carrera gracias al bronce en descenso, su especialidad favorita, de los Mundiales de Suecia del pasado mes de febrero. “Ganar el bronce fue el mejor resultado posible que hubiese imaginado”, recalcó Vonn, que entonces ya tenía el cuerpo totalmente “destrozado” y que en ese momento lo llevó a los límites.

Desde su jubilación dice que solo ha esquiado un par de veces porque necesita “un respiro y un poquito de descanso”. Ahora, la de Minnesota, que recogerá el galardón coincidiendo con su 35 cumpleaños, avanzó que está inmersa en varios proyectos además de su fundación. “Estamos lanzando productos de belleza, terminando mis memorias y el documental sobre mi vida posiblemente saldrá en noviembre”, detalló.

Finalmente, respecto a la desigualdad en el mundo del esquí, su opinión es que las mujeres no han tenido problemas y los salarios son casi iguales a los de los hombres. “En las carreras de esquí hemos tenido mucha suerte, no hemos tenido problemas de desigualdad y hemos recibido casi el mismo salario en la mayoría de las carreras”, sostuvo, considerando que el liderazgo de las mujeres es cada vez mayor y en muchas ocasiones superan a los hombres.