La Champions, salvavidas de un año irregular y turbulento

El Madrid pone fin con la conquista del Mundial de Clubes a doce meses marcados por la marcha de Zidane y Cristiano, pilares del histórico 2017, y el proyecto fallido de Lopetegui

El Real Madrid ganó el 26 de mayo en Kiev su tercera Liga de Campeones consecutiva, la decimotercera en la historia del club blanco.
El Real Madrid ganó el 26 de mayo en Kiev su tercera Liga de Campeones consecutiva, la decimotercera en la historia del club blanco. / EFE
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El Real Madrid ha cerrado 2018 levantando el Mundial de Clubes frente al Al Ain, su segundo título del año después de hacerse con la tercera Champions consecutiva en la final del pasado 26 de mayo, un trofeo que no termina de hacer olvidar el irregular y turbulento año que ha vivido, lejos del histórico 2017 que vivió.

El tercer Mundial de Clubes consecutivo ha permitido al equipo blanco finalizar 2018 con algo de tranquilidad después de un año bastante convulso, con solo un título —eso sí, una nueva Copa de Europa— hasta levantar este trofeo en Abu Dabi, las salidas de dos emblemas como Zinedine Zidane y Cristiano Ronaldo, los malos resultados con un Julen Lopetegui destituido y la falta todavía de buenas sensaciones con Santiago Solari en el banquillo.

Y es que este 2018 tan inestable e irregular, con muchos altibajos, no se adecúa con un 2017 casi perfecto y para muchos el mejor de la historia del club. Fue el año que ganó la Champions, siendo el primer equipo en reeditarla bajo el actual formato, la Liga Santander, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. El único título que se le resistió fue la Copa del Rey, torneo en el que el Celta eliminó a los blancos en cuartos de final.

Sin embargo, aquel proyecto empezó a arrastrar una debilidad ya a finales de 2017, a pesar de su autoritario triunfo en la Supercopa de España ante el FC Barcelona. El conjunto madridista cerró su repóker en Abu Dabi al vencer en la final del Mundial de Clubes al Gremio con un gol de Cristiano Ronaldo, pero días después era zarandeado en el Clásico en el Bernabéu (0-3) y se quedaba ya a 14 puntos de los azulgranas.

El inicio de 2018 no trajo otra remontada liguera casi épica como la de 2016 y el equipo blanco no se volvió a reenganchar al campeonato doméstico. Tampoco encontró alivio en la Copa del Rey, eliminado en los cuartos de final de forma sorpresiva por el Leganés, capaz de remontar en el propio Santiago Bernabéu (1-2), y todo quedó a la ‘bala’ de la tercera Liga de Campeones.

En su idílico escenario, el Real Madrid salvó la temporada. Fue capaz de eliminar al Paris Saint-Germain de Neymar, Mbappé y Cavani, pero a partir de ahí hubo mucho sufrimiento empezando por la Juventus en cuartos, a la que ganó 0-3 en Turín y la recordada chilena de Cristiano, para luego tener que esperar a un penalti anotado por el portugués en el descuento de la vuelta cuando se perfilaba la prórroga. En semifinales, algo parecido, con una victoria lejos del brillo de la de la temporada anterior ante el Bayern (1-2) y agobios en el Bernabéu en la vuelta terminando encerrado en su área (2-2).

El premio fue la final de Kiev ante el Liverpool inglés, incapaz de evitar que el Real Madrid levantase la Decimotercera tras imponerse por 3-1, en un partido recordado por los fallos del portero ‘red’ Loris Karius, la chilena ganadora de Gareth Bale y las palabras de Cristiano Ronaldo al final del partido atisbando un adiós.

Tempestad tras la gloria

Las alarmas saltaron, pero lo que nadie esperaba era que la despedida, cinco días después de la tercera Champions seguida y la cuarta en los últimos cinco años, fuese la de Zinedine Zidane. El francés daba la sorpresa ante un cariacontecido Florentino Pérez argumentando que el equipo necesitaba ya “otro discurso” y que bajo su mando era “complicado” que siguiese ganando, como si una bola de cristal le hubiese desvelado el futuro que se avecinaba.

Tuvo que pasar más de un mes para que la estructura del club se tambalease definitivamente. Cristiano Ronaldo confirmaba sus palabras de Kiev y ponía rumbo a la Juventus italiana, dejando al Real Madrid sin el medio centenar de goles que se había acostumbrado a marcar, una losa difícil de levantar para el equipo.

Cuando el de Madeira anunció su adiós, el trece veces campeón de Europa ya tenía nuevo entrenador. Julen Lopetegui, seleccionador nacional que se prestaba a dirigir a una España que ilusionaba en el Mundial de Rusia, era anunciado el 12 de junio creando otra turbulencia que terminó con su cese inmediato un día después por parte de Luis Rubiales, presidente de la RFEF.

El de Asteasu debía volver a ilusionar a un equipo y su afición que habían perdido a su estrella, pero no tuvo tiempo. Sin grandes fichajes y un relevo natural para los goles de Cristiano, el proyecto con el guipuzcoano empezó mal y el Real Madrid no fue capaz de mantener su racha en finales, cayendo por 4-2 ante el Atlético y cediendo la Supercopa de Europa.

El Clásico, la sentencia

A partir de ahí, durante las primeras jornadas de la Liga Santander fue más sólido y en su camino dejó algún partido para hacer soñar a la afición como la clara victoria ante la Roma en el Bernabéu (3-0) en la Champions. Pero el equipo cayó en una negativa racha y perdió cinco partidos seguidos y estuvo cerca de ocho horas sin anotar un gol. Finalmente, la ‘manita’ en el Clásico del Camp Nou (5-1) sentenció a Lopetegui.

Entonces llegó Santiago Solari, como interino, con cuatro exámenes antes del parón de selecciones de noviembre que el argentino logró superar. El club le hizo un contrato hasta 2021, pero el campeón de Europa volvió a las dudas con una sonora goleada en Ipurua ante el Eibar, poca continuidad en el juego y otra goleada, esta vez en casa, aunque sin consecuencias, ante el CSKA Moscú (0-3).

El Mundial de Clubes era la tabla de salvación para los madridistas y estos se agarraron a ella para coger aire para un año 2019 que se presenta lleno de retos y donde la situación liguera es bastante más amable que la de hace un año, a ocho puntos del Barça, cinco si gana el 3 de enero a domicilio al Villarreal, primer partido del exigente primer tramo del nuevo año que culminará con la eliminatoria de octavos de la Champions ante el Ajax.