El jugador del Sevilla Munir celebra uno de los goles conseguidos ante el Dudelange. / Efe
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El Sevilla goleó por 2-5 al modesto Dudelange luxemburgués en la cuarta jornada del Grupo A de la Liga Europa y certificó su clasificación para los dieciseisavos de final del torneo del que es pentacampeón con una exhibición goleadora cimentada antes del descanso, al que se fue con un contundente 0-4.

La primera mitad fue de absoluto dominio de los sevillistas, que aparcaron el derbi del domingo contra el Betis para sellar su pase a la siguiente fase de su torneo fetiche, y fue un festival de goles con sendos dobletes del israelí Munas Dabbur y de Munir El Haddadi, que volvió a marcar para hacer un triplete en una segunda parte en la que su equipo se relajó hasta el punto de que el débil Dudelante le acortó distancias con dos goles.

En su segunda salida en esta fase de grupos, a un pequeño estadio como el Josy Barthel y con el campo en muy malas condiciones, el técnico Julen Lopetegui revolucionó de nuevo el once, como ha hecho hasta ahora en este torneo, con nueve cambios respecto al partido ante el Atlético, el serbio Nemanja Gudelj otra vez de central, como el pasado sábado, y Munir y el israelí Munas Dabbur arriba como grandes novedades.

El irregular estado del césped marcó los primeros minutos de un choque al que el equipo sevillista, líder destacado del grupo y muy superior técnicamente al campeón luxemburgués, llegó con la lección aprendida de no confiarse, como había pedido Lopetegui, y de emplearse con la misma o más intensidad que su modesto rival.

Al Sevilla le costó al principio adaptarse al mal estado del terreno y el Dudelange, con un fútbol muy directo, fue el primero en avisar con un tiro con intención del alemán Dominik Stolz que sacó con la cabeza un defensa, aunque, con un fútbol de toque y buenas combinaciones, tardó muy poco en imponer su dominio y mayor calidad.

Sin embargo, y tras un remate fuera en una posición franca del luso Rony Lopes, muy activo, todo pareció ir rodado para el conjunto andaluz, que hizo gala de su intensidad, no concedió lo más mínimo a los luxemburgueses y, gracias a su presión y robos de balón, abrió el marcador a los 17 minutos con el primer gol.