El jugador del Real Madrid Odriozola junto al delantero del Mallorca Lago Junior en el estadio de Son Moix. / EFE
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El Real Madrid perdió ayer el liderato de Primera División después de caer ante el Mallorca (1-0) en un partido frío, sin alma y sin apenas ocasiones para el conjunto blanco, que entrega al FC Barcelona la punta de la Liga tras las nueve primeras jornadas del Campeonato.

Un sólo gol a los siete minutos, obra de Lago Junior, sirvió para que los bermellones hincasen el diente al 13 veces campeón de Europa. Hubo una diferencia clara: el hambre de unos y otros. El Mallorca salió a morder desde el principio, los merengues siguieron con el parón internacional ofreciendo una mala imagen.

La estadística dice que es solo la segunda derrota de la temporada —tras la del PSG en Champions— pero las sensaciones no son buenas para un Real Madrid que tiene grietas en todos los lados. Courtois encaja un gol cada dos disparos, la defensa mantiene la irregularidad de su técnico y las bajas en el resto de líneas acabaron pasando factura.

Ni Modric, ni Kross —pese a no estar en sus mejores días— jugaron en el estadio de Son Moix y la dupla James-Isco no sólo no aprovechó la ocasión, sino que enterró sus opciones de seguir jugando en cuanto vuelvan el croata y el germano. Arriba, Jovic sigue desaparecido y sólo Benzema quiso cambiar el curso del partido con una acción de muchos quilates a la media hora.

El francés estuvo cerca de empatar el partido con un remate de interior que se estampó en el larguero. Antes de ese momento, el Mallorca ya mandaba en el marcador con un buen gol de Lago Junior, que ajustó con un derechazo al palo largo ante la estupefacción de Odriozola. El ex de la Real tuvo un mal día. Primero dejó actuar a su rival y en la segunda parte se autoexpulsó con una entrada muy fuerte teniendo una amarilla previa.

Buen juego

El gol del marfileño espoleó a un Mallorca que siguió apretando en el campo contrario e incluso estuvo cerca de lograr el segundo tanto. Budimir marcó a los 14 minutos pero un ligero fuera de juego lo impidió. El Real Madrid más dormido de los últimos meses dio vida a los de Vicente Moreno, que no se cansaron de correr y taponar cualquier reacción merengue.

Marcelo se hartó de sacar centros al área y Vinicius volvió a mostrar su chispa, pero sigue negado en el remate. El brasileño no termina de cuajar en el club blanco, aunque el momento tampoco ayude a ello. Dudas, dudas y más dudas en un Real Madrid que —lejos de su épica— no terminó asediando la portería de su rival. Eso también fue mérito del contrario.