Carolina Marín: “Me queda mucho por hacer, tengo cuerda”

La onubense, primera mujer en ganar tres Mundiales de bádminton, asegura sentir orgullo al ver el auge de su deporte en España • “He pasado por momentos complicados”, admite

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Carolina Marín (centro), junto a María José Rienda, presidenta del CSD, y su entrenador, Fernando Rivas.
Carolina Marín (centro), junto a María José Rienda, presidenta del CSD, y su entrenador, Fernando Rivas. / EFE
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Carolina Marín, que el pasado fin de semana se proclamó por tercera vez campeona del mundo de bádminton, destacó, en un acto en el Consejo Superior de Deportes (CSD), la importancia de que “se hable de bádminton en España”, y siente orgullo al ver a la gente jugarlo “por la calle”, tras ganar un tercer campeonato donde reconoce haber pasado “momentos complicados”.

“Siento orgullo de ver a la gente jugar al bádminton por la calle, de ver a los niños jugar y de que se esté hablando de este deporte. Me siento orgullosa por haber aportado mi granito de arena. Todavía no lo he asimilado”, aseguró la onubense en la sede del CSD, donde fue recibida por su presidenta, María José Rienda.

Además, tras convertirse en la única jugadora de la historia en ganar tres Mundiales de bádminton, siente que “el deporte femenino está en lo más alto”, y también reconoce haber tenido que superar “momentos complicados” en este Campeonato del Mundo celebrado en Nankín (China).

“Han sido momentos complicados antes del Mundial, todo el equipo y yo nos tuvimos que sentar y ver qué necesitábamos cambiar. Trabajamos la parte mental, que era lo que me lastraba últimamente, y me sentí muy preparada gracias también a mi psicóloga María”, reconoció la campeona olímpica en Río 2016.

Determinación

En la final, en la que superó a la india Pusarla Sindhu por 21-19 y 21-10, Carolina Marín sintió que el aspecto mental y tener la estrategia clara fue clave para el triunfo, al igual que en los partidos anteriores, que ganó con más autoridad pero que no fueron fáciles.

“Quizás parece como muy fácil solo ver el resultado y pensar ‘pim, pam, pum y hasta luego’, pero no es así. Conlleva un análisis de todo el equipo, seguir una estrategia y una vez que salgo a la pista es importante tener las ideas claras, determinación, y recordar lo que hay que hacer. Eso me ha llevado a ganar partidos que pueden parecer fáciles pero que no lo han sido”, explicó.

En relación a las felicitaciones y al ambiente mediático, la tricampeona mundial admitió no haber todavía tenido tiempo de abrir las redes sociales. “Todavía no he tenido tiempo de abrir las redes sociales, pero sacaré un poco de tiempo para poder leerlas poco a poco. Me siento orgullosa de que haya podido tener ese impacto en los medios de comunicación”, reconoció.

Además, a sus 25 años asegura que le queda mucho por hacer, sobre todo “seguir entrenando y seguir yendo a por nuevos retos”, entre los que destacan el Mundial del año que viene y los Juegos Olímpicos de 2020. Así pues, ella se siente “joven y con cuerda para rato”.

Su entrenador, Fernando Rivas, reconoce por su parte que tuvo confianza ciega en la final, donde su pupila consiguió ganar siete puntos seguidos para levantar el primer parcial. “La final la viví desde la tranquilidad y desde la convicción de que Carolina iba a ganar, sobre todo por cómo había entrenado antes del campeonato”, explicó.

Además, recalcó el esfuerzo previo al torneo en el aspecto mental. “Tuvimos una conversación después del torneo de Malasia previo al Mundial, de donde vino un poco tocada. Fue bastante profunda, muy constructiva, y nos dimos cuenta de que habíamos pasado de largo algunos problemas. En la final, cuando iba perdiendo, la gente se puso nerviosa, pero nosotros sabíamos que incluso por el lenguaje corporal era solo cuestión de tiempo”, argumentó el técnico.

Jugar con el miedo

“Lo que le pedí era que tuviera más presencia en la pista, que a pesar de la diferencia en el marcador se centrara en el juego y en ser ella, que mirara a la cara al miedo y que jugara con él, porque le va a acompañar toda la vida”, reconoció.

El recorrido de ambos, que comenzó cuando Carolina tenía 14 años, ha cambiado y evolucionado para adaptarse a nuevos tiempos. “He aprendido a tratarla diferente. Comenzamos cuando era una niña y ahora es una mujer. Hay que adaptarse a cómo evoluciona todo, pero siempre con la ética profesional y la responsabilidad de ciertos sacrificios que hay que hacer”, argumentó.

En este sentido, advirtió que las prisas no son buenas para alcanzar el éxito a largo plazo. “Los jóvenes de hoy en día quieren triunfar muy rápido y Carolina es un ejemplo de paciencia y tenacidad, y aunque aquí en estos actos solo nos veamos cuando las cosas van bien, a veces se pasa por problemas, por baches y agotamiento mental”, concluyó.