Balonmano Nava Barcelona Zupo Equisoain KAM2143
Balonmano Nava Barcelona Zupo Equisoain KAM2143

Zupo Equisoain (60 años) se va de Nava con una “lacra” en su currículo de la que no podrá redimirse. El campeón de Europa se marcha con un descenso que nunca imaginó. Compara la cláusula que contemplaba ese escenario en su contrato como la opción de que un balcón se caiga sobre un transeúnte. Se siente dolido porque el club haya dilatado su marcha y ofreció al presidente, Julián Mateo, que haría “todo lo posible a nivel económico y contractual para continuar” pese al descenso. Tras decidir cada fichaje y las renovaciones, se declara “destrozado” a nivel emocional. “Por orgullo y profesionalidad no me quería ir de Nava con el equipo en Plata”.

— ¿Cómo es posible que sumaran 16 puntos en la primera vuelta y 4 en la segunda?
— A mí se me ha evaluado por una segunda vuelta. Cuando yo llego aquí el año pasado, el equipo tiene siete puntos y está desahuciado. Conseguimos la salvación y en la primera vuelta rozamos Europa. Si cosa hubiera funcionado normal, sin lesiones, el equipo se hubiera salvado. Me agarro al tema de lesione porque llevo muchos años esto. Hemos tenido ocho lesiones, muchas de larga duración. Entras en una dinámica de malos resultados porque no tienes el equipo que debes tener. No puedes competir en igualdad de condiciones. Yo no me eximo de responsabilidades, pero sin estos problemas físicos hubiéramos quedado el 10º o el 11º.

— ¿Qué ha hecho mal?
— No lo sé. Cuando pasan estas cosas, hay que estar dentro del monstruo para entenderlo. Yo tengo la conciencia muy tranquila. Cuando pones todo de tu parte -trabajo, dedicación, compromiso y respetas a tu club- y desciendes, has hecho todo lo posible para que esto no ocurra. La semana de Anaitasuna contraté un coaching emocional que pagué de mi bolsillo y dio una charla de dos horas, pero el equipo ya estaba descendido. Descendimos el día de Huesca; hicimos un buen partido, pero no tuvimos la recompensa. Y el equipo se destruyó.

— ¿Le ha dado vueltas a ese día en que no agotaron el reloj?
— Y el penalti de Torrelavega a falta de 40 segundos. O el contraataque de Valladolid. Yo no me eximo de responsabilidad, pero hay cosas que el entrenador no puede controlar. Entramos en una depresión. Cuando llevas 16 puntos, tienes mucho margen. El tema anímico es complicado y cuando se te lesiona el mejor, eso causa un vacío terrible. La puntilla fue la lesión de Horiha; aunque con él tampoco habríamos ganado a Anaitasuna. He tenido lesiones de tobillo, de fibras, el tendón del cuádriceps, el menisco… Ha habido una serie de contratiempos… Si a mí esto me lo dicen hace tres meses, no me lo creo.

— ¿Fue un error dejar marchar a Djukic?
— No, porque él quería irse, tenía a Prokop por delante y jugaba muy pocos minutos. Cuando se lesiona Prokop, yo me acuerdo de Djukic, pero claro, es un tema que ya no tiene vuelta atrás. Por eso se traen a estos dos jugadores a última hora: se ve que las cosas están complicadas. Yo pensaba que uno se iba a adaptar mucho más rápido a la liga y al idioma, y le costó. Y el otro se lesionó a los cinco minutos del primer partido.

— ¿Qué falla para que se produzca una derrota tan amplia en casa del colista?
— Falla que vienes de perder por diez en León. Llegan las dudas y se aprieta el culo. En Antequera vas obligado a competir; tenemos un inicio muy malo y en la segunda parte el equipo se descompone.

— No compitieron ante rivales a los que habían ganado: Cuenca, Puente Genil o Antaisauna.
— No he podido competir porque no estaba en igualdad de condiciones. Es que en ningún partido llego con el mismo equipo. Y Prokop no ha sido el mismo desde la lesión, él mismo lo decía. Y Moyano, lo mismo. Me faltaban dos pilares fundamentales: los dos laterales que habían hecho una primera vuelta espectacular. Prokop había sido el mejor lateral izquierdo de la liga. Y Moyano, impresionante. Ese es el punto del descenso.

— ¿Dependió demasiado de un jugador como Prokop a la hora de construir la plantilla?
— Nadie sabía cómo iba a salir Prokop, ni cómo iba a parar Patotski. Si Prokop hubiera jugado en otro sitio como en la primera vuelta, a Nava no hubiera venido. Lo habría fichado un equipo alemán o francés. Lo que pasa es que estaba a gusto, entrenábamos muy bien y salió a relucir un jugador de 22 años que tuvo una explosión espectacular. Y Moyano, igual. El equipo ganaba porque metía goles, no porque defendía. Ese déficit de goles lo hemos acusado en la segunda vuelta . No hemos tenido gol y nos ha pasado lo que nos ha pasado.

— Habla de la depresión. ¿Ha gestionado bien el vestuario?
— Yo voy a la cara, tanto para lo bueno como para lo malo. Al final, el jugador agradece esto. Pero hubo un momento en que, de tanta presión, esto no funcionaba. En los últimos partidos éramos el peor equipo en los lanzamientos de siete metros. Había una presión de cojones; la gente estaba cagada, en todos los sentidos. Tuve que tomar la determinación de poner cara de póker; de cambiar la dinámica de exigencia y apretar a poner buenas caras, sonrisas. Pero tampoco sirvió.

— ¿Dejó de ser usted mismo?
— Tuve que cambiar. El problema surgió cuando se lesionó Mota, le eché mucho en falta; era un tipo de experiencia y me controlaba el vestuario en el aspecto competitivo. Cuando ya casi recuperamos a Prokop, se me lesiona él. Eso me destrozó. Ahí se me resquebrajó el grupo. Esta situación se solventó el año pasado porque había jugadores con experiencia como Rodrigues o él. Y este año he echado en falta esa figura.

—¿Se ha sentido apoyado por los jugadores?
— En todo momento, ahí no he tenido ningún problema.

— ¿Intentó seguir?
— Me sentó mal que lo que se me comunicó a la semana no se me comunicara al día siguiente. Me reuní con el presidente un martes; estuvimos hablando un poco de todo. Y a los cuatro días tuvimos otra reunión y me comunicó que iba a cambiar de entrenador. Yo había firmado un contrato de tres años con una cláusula: si descendíamos, ese contrato se anulaba. Yo nunca pensaba descender y firmé esa cláusula porque confío, sé quién soy. Si te cae el balcón y pasas por debajo, pues te mata, pero no lo piensas. Yo tampoco pensaba que iba a tener esta lacra. Yo había dado mi parecer, que por orgullo y profesionalidad no me quería ir de Nava con el equipo en Plata. Que haría todo lo posible a nivel económico y contractual para continuar. Ellos decidieron que no. Punto y se acabó. Se dilató en el tiempo y no me gustó que se hablara de otros entrenadores sin haberme comunicado el desenlace final. Yo sí que quería, puse todo de mi parte para continuar y tratar de dejar al club en Asobal.

— ¿Qué explicaciones le dio el presidente?
— Habló de jugadores, que si los resultados no han sido buenos. Entramos en un debate y al final me dice que ha decidido fichar a un nuevo entrenador. Así de claro.

— ¿Con qué sensación se va?
— Me quitaré un peso de encima cuando vuelva a ver al equipo en la Liga Asobal. Llevo una amargura dentro de mí terrible y me va a costar tiempo recuperarme. Yo hice una apuesta al traerme aquí a la familia, después de muchos años con ellos en Pamplona y yo fuera. A mí, a nivel emocional, esto me ha destrozado. Porque otra vez tenemos que volver a casa, buscar colegios… Se habían adaptado muy bien al pueblo, estábamos contentos. El otro día me aparecen 30 personas en la puerta de casa por sorpresa. Cantándome, gente llorando. Una especie de despedida. Eso es muy emotivo, te llega al alma. Una pasada. Solo tengo palabras de agradecimiento. Es una afición entre las tres mejores de España. El comportamiento del pueblo hacia nosotros ha sido exquisito. Se harán cosas mal, pero tienes tu nómina en el banco el día 1. El alcalde, lo mismo. Hemos hecho un montón de amigos; pero amigos de verdad, no amigos de pegatina.

— ¿Ha perdido el Nava su base de la casa?
— Si quieres jugar en Asobal… Cuando yo llegué había tres jugadores: Marugán, Darío y Villagrán. Y han acabado los tres. No había más. A largo plazo puede que haya algún jugador de la cantera. Para Plata puede servir algún jugador de Primera Nacional: uno, máximo dos. El salto a Asobal es muy grande.

— ¿Cuál es su siguiente etapa?
— Ahora está complicado porque los banquillos están todos cogidos. Sé que en España no hay opción, tendría que salir fuera. Tranquilidad; si no sale ahora, durante el año saldrá algo, seguro. A esperar.

— ¿Está dispuesto a irse a confines lejanos?
— Hay que trabajar. Yo soy hombre de balonmano; puedes estar parado un tiempo, pero al final te tira.