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ALEJANDRO MARTÍN / SEGOVIA

“Los protagonistas de esta historia son los jugadores”, subraya el técnico del CD Segosala, Ángel Zamora, una vez que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) -organismo que decide sobre esta competición de fútbol sala-, confirmó que el equipo segoviano sube a Segunda División B. Una historia que se ha prolongado más de lo previsto, a través de una atípica temporada, pero que ha terminado con el mejor final posible: campeones del grupo de Castilla y León de Tercera y ascenso a la categoría de bronce nacional.

“Estamos muy contentos por lo que hemos conseguido”, señala, con unos números fuera de lo normal -13 victorias, un empate y una sola derrota-; aunque las sensaciones, al no haber disputado finalmente el play-off -ante la no inscripción del rival cántabro- y no poderlo celebrar, difieren de lo que viene siendo la alegría de un ascenso. “La impresión al no habérnoslo ganado en la cancha parece que no se valora, pero hay mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio detrás”, comenta Zamora.

Asimismo, argumenta: “Hubiéramos preferido acabar la temporada regular y jugar la fase de ascenso, pero las circunstancias nos han llevado a esto. Al final era ilógico jugar una eliminatoria innecesaria en la que tanto el campeón de Ibiza como nosotros estábamos en una situación similar, en la que podíamos ascender directamente -ante la renuncia de sus respectivos rivales-. Además, la Tercera División no deja de ser una competición amateur y, tal y como están las cosas, lo mejor es evitar riesgos”.

El conjunto segoviano disputó su último encuentro el 29 de febrero y desde entonces ha estado a la espera, primero, de ver qué decisión se tomaba sobre el final del campeonato liguero y, luego, una vez que se dio por finalizada con el valor numérico hasta el parón, de las incógnitas que asaltaron al play-off sobre si se jugaría o no. “Durante el confinamiento, según iba avanzando el tema de Covid-19, no me imaginaba volver a entrenar. Después volvimos, pasando primero los test, aunque nos ejercitarnos sin mucho sentido en el campo de fútbol 7 hasta que decimos dejar de hacerlo a la espera de que nos comunicaran algo”, explica.

En cuanto al balance, Zamora valora: “Hay que recalcar que ha sido una campaña más larga de lo esperada, que comenzó el 19 de agosto con la pretemporada y se acabó el jueves con la decisión final de la Federación, y durante estos diez meses solo hemos jugado 15 partidos”; y apunta: “ Aun así los números han sido aplastantes”.

El jugador del Segosala Óscar Esteban trata de irse de dos rivales. / KAMARERO

“El salto a Segunda B es grande”

Entre las claves para conseguir un objetivo que el club llevaba varios años persiguiendo, el técnico repasa: “El grupo me ha sorprendido: ya sabíamos que los chicos tenían calidad, pero se adaptaron a una categoría tan exigente como la tercera muy rápido y compitieron con descaro. Luego al acompañar los resultados, nos enchufamos todavía más. Además, al ser un equipo tan homogéneo, se ha creado un ambiente muy bueno, que se ha visto reflejado en la pista”.

Ahora los esfuerzos se centran en la planificación del próximo curso, en la que con la continuidad de Zamora prácticamente asegurada, el aspecto económico es un factor clave. “El club siempre me ha depositado mucha confianza y estoy muy a gusto trabajando aquí”, destaca; y continúa hablando desde su experiencia como entrenador en una categoría en la que tiene experiencia: “Se me ha quedado la temporada como a medias y necesito tener una completa. Creo que sí saldremos en Segunda B y, ahora que hemos ganado un mes para programar el curso, hay que seguir trabajando. El salto a esta competición es grande y habría que planificarlo muy bien”.