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El personal de la Gimnástica Segoviana numera la tribuna del Estadio Municipal de La Albuera. / KAMARERO

El verano no ha erradicado la pandemia y el deporte de competición vuelve a Segovia con restricciones. Balonmano Nava y Gimnástica Segoviana, los dos principales clubes de la provincia, juegan este fin de semana su primer partido oficial en casa. Los naveros recibirán el sábado (18:30 horas) al Cangas en el arranque de la Asobal y podrán sentar a todos sus abonados. Mientras, la Segoviana jugará en La Albuera contra el Navalcarnero el domingo a las 17:00 horas su segundo duelo en Segunda RFEF.

El protocolo del Consejo Superior de Deportes exige la firma de una declaración responsable a la entrada a la instalación y la toma de temperatura. La normativa de la Junta de Castilla y León considera el partido de la Segoviana como evento multitudinario y limita el aforo de La Albuera al 60%: 1.318 asientos de los 2.198 que tiene el estadio. Mientras, el Nava no llega a esas restricciones al tener un aforo inferior al millar, así que podrá alojar al 75% de sus aficionados: 645 de sus 860 asientos. Habrá dispensadores de geles desinfectantes y se mantendrán las prohibiciones de comer, beber y fumar en ambas instalaciones. La Segoviana contempla vender botellas de agua si las temperaturas fueran especialmente altas.

La Segoviana decidió en su última asamblea numerar la tribuna general de La Albuera y ha otorgado un asiento a cada socio –ya va más de 800- como un incentivo más de la campaña. Cada abonado elegía su lugar, pero esa elección está pensada para un aforo sin restricciones. De tal forma, hay sentadas al lado dos personas de núcleos totalmente distintos. El club permitía el curso pasado sentarse juntos a los convivientes, pero el protocolo sanitario exige en este primer partido mantener la distancia de seguridad de metro y medio. Y la distribución de los abonos no lo permite. Así que la entidad estudia estos días alternativas de cara al domingo.

Así las cosas, lo más fácil para el club sería repetir la fórmula del curso pasado y señalizar qué asientos están disponibles y cuáles no. El aficionado ocuparía su butaca según el orden de llegada, sin poder reivindicar su derecho al asiento elegido en el carné. Otra opción sería entregar a cada abonado una entrada numerada con su asiento específico. Además, las entradas que se pongan a la venta en taquilla, que esta temporada costarán 15 euros para el público general, tendrían también una ubicación determinada.

La decisión de numerar la tribuna permite al aficionado asegurarse un buen asiento sin necesidad de llegar al estadio con una hora de antelación y acaba con una polémica histórica entre los aficionados: guardar el asiento para el conocido que viene a última hora. Plantea sin embargo muchas incertidumbres en su eficacia, al menos al principio. Y exige que las entradas que se vendan para cada partido estén numeradas. El club ve en la numeración un salto de calidad organizativo y mantendrá una zona para los aficionados visitantes. Precisamente gracias a esa numeración el club puede alcanzar ese 60% de aforo.

Como la normativa cambia en función de la situación epidemiológica, solo cuenta el presente. Por ejemplo, el Nava está pendiente de la actualización normativa del próximo lunes de cara a su partido de la tercera jornada ante Antequera, que coincidiría en el calendario habitual de sus fiestas patronales. El club dio la opción de reservar asiento en los abonos con un sobreprecio, una novedad que han elegido unos 280, apenas un 33%. Esos asientos sí serán respetados el sábado.

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Socios del Balonmano Nava. / AMADOR MARUGÁN

Todos los socios del Nava asistirán al debut

El Nava no ha cerrado aún su listado de socios para su tercera campaña en la liga Asobal, aunque tiene 725 carnés asegurados. El club está todavía renovando abonados a la vez que tramita otros nuevos, así que la cifra aumentará, máxime porque aún quedan jugadores por sacarse el carné. Con todo, el calendario facilita mucho las cosas porque dos de los filiales del club juegan en San Sebastián de los Reyes el sábado y esos jugadores liberan su asiento, al igual que toda la directiva. Lo mismo ocurrirá con todos los voluntarios del club –desde los encargados del protocolo anti-Covid a los de la entrada-, así como los abonados que no pueden acudir. Así las cosas, el club calcula que podrán entrar todos los aficionados y tendrá margen hasta para sacar alguna entrada a la venta, aunque ese extremo no se podrá concretar hasta el mismo sábado. Las entradas disponibles se venderían directamente en la taquilla del pabellón.

El club tendrá los contactos (nombre, apellidos, DNI y teléfono de contacto) de cada asiento y, al igual que la temporada pasada, repartirá una entrada con su butaca a cada aficionado cuando entre a la instalación. El uso de la mascarilla será obligatorio y el personal del club se encargará de verificar el cumplimiento de la normativa. Además, habrá un asiento de seguridad para separar a grupos familiares.