Hace un año, Segovia amanecía en la mañana de Navidad con demasiada tranquilidad en las calles. Unos pocos aprovechaban la calma para pasear, mientras que otros buscaban algún bar abierto en el que poder tomarse el rutinario café, pero a todos les faltaba algo, ese ‘algo’ que durante 85 años se había llevado a cabo en la ciudad, y que la maldita pandemia había hecho imposible en esa soleada mañana de Navidad de 2020.

Un año después, la mañana no nació ni mucho menos soleada, con unas nubes sobre la ciudad que no sabían si llorar o, simplemente, pasar de largo. En las calles había más ambiente, aunque afortunadamente sin llegar a las aglomeraciones de años anteriores porque la pandemia nos hace mirar ‘raro’ a los grupos numerosos. Y en el Azoguejo y en los primeros tramos de la calle Real, un estrecho pasillo por el que pasaba (al principio a toda velocidad y poco a poco mucho más despacio) un ciclista intentando llegar lo más lejos posible sin dar pedales. La Carrera del Pavo había vuelto.

Una trabajada improvisación

Y lo hizo como retornan las tradiciones agradables, sin modificaciones ni alharacas, con ese punto de improvisación que hace que los valientes que se decidan en el último momento a lanzarse por la adoquinada calle Teodosio El Grande con una bici sin pedales ni frenos puedan hacerlo simplemente inscribiéndose en una línea de salida que puede estar ahora un metro arriba o dentro de dos minutos un metro abajo, o que la botella de cava para el ganador se ‘esconda’ durante algunos segundos en el maletero de la furgoneta mientras la vencedora en la categoría femenina, Emma Alonso, se sonroja ante la pregunta de Luis Cuesta (una bendición al micrófono) de si cuando descorche la botella va a mojar a la alcaldesa.

Una treintena de valientes

El ‘Pavo’ retornó a Segovia, con una poco más de una treintena de deportistas que quisieron poner su grano de arena para que la normalidad pueda ir llegando poco a poco a la vida de todos. Y no era sencillo subirse ayer a la bicicleta, porque el descenso siempre complicado tenía un punto más de dificultad con lo levemente mojado del trazado, con la ‘curva de Candido’ que había que tomar con precauciones si no querías dar con tus huesos en el suelo, como le sucedió a uno de los participantes que acabó dando el susto a los presentes con una fea caída que le llevaron al Hospital General.

Todo queda en casa

Cuando se acaba la inercia es cuando realmente comienza la Carrera del Pavo, y en ese momento sale a relucir la calidad de los participantes. Y, entre ellos, Rafael Sanz y su hijo Hugo volvieron a presentarse como los principales candidatos a la victoria junto al joven Iván Gómez Llorente, el principal exponente del futuro del ciclismo segoviano, que igual te gana el Gran Premio Ciclista Navideño que te compite hasta el final por la victoria en una carrera de bicis sin cadena.

Porque, como reza la tradición de los últimos años, la prueba se tuvo que decidir en un desempate. No fue multitudinario en esta ocasión, ya que de los ocho que desempataron en 2019 se pasó a los tres de 2021, pero la emoción estuvo presente hasta el final, con Hugo Sanz volviendo a imponerse a su padre Rafael (“el alumno ha superado al maestro” afirmó el ganador al finalizar la entrega de premios) con Iván alcanzando la tercera posición, repitiendo el podio de hace dos años cuando más de ochenta valientes quisieron tomar parte en la prueba ante miles de segovianos que les esperaban en la calle Real y la subida hasta la plaza Adolfo Suárez.

El ganador señaló que la clave de su victoria estuvo en poder afrontar la subida a la calle Real en la primera plaza, “porque a partir de ese momento solo había que mantenerse fuerte” y así ganar una carrera para la que no pudieron entrenar demasiado, “tan solo un par de noches” pero que tanto padre como hijo se conocen como la palma de la mano.

… y Perico

Y, para culminar la tradición, Pedro Delgado también quiso contribuir a poner un poco más de normalidad a la mañana del Día de Navidad, lanzándose con la calidad habitual… y llegando más o menos donde habitualmente, con un inoportuno resbalón sobre el pedal fijo que a punto estuvo de dar con sus huesos en el suelo. Pero el campeón segoviano siempre ha sabido moverse a la perfección en ese ‘casi’ que distingue a los buenos de los mejores, como cuando hace un par de años se dio un susto en la ‘Curva de Cándido’ del que todavía se acuerda pese a que no tuvo consecuencias.

Al finalizar su participación, el ganador del Tour del 88 y de la Vuelta a España en sus ediciones de 1985 y 1989 afirmó que “este covid nos ha hecho pasar momentos tristes, de euforia y de incertidumbre, pero esta Navidad muestra una cierta normalidad, es buena noticia que se celebre la Carrera del Pavo, y volvemos a sentir el calor de la gente, aunque haya habido menos participantes debido a la lluvia, a la preocupación por los contagios y a los confinados, pero ha estado bastante bien”.

Además, Pedro Delgado confirmó que, en 2022, se reanudará la marcha cicloturista internacional que lleva su nombre y que suele contar con 2.500 participantes. La prueba está prevista para el domingo, 7 de agosto, aunque todavía la organización no ha decidido a qué persona relacionada con el mundo del ciclismo se la dedicarán este año.

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