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Diego Gacimartín ha iniciado una nueva etapa en su vida deportiva, ahora lejos de los banquillos, pero no alejado del fútbol sala, puesto que el técnico coordinará el área de formación del club Segosala, que pretende mejorar la cantidad y la calidad de los entrenadores y monitores que han de gestionar los grupos humanos que componen los equipos de las diversas categorías del club. Todo un reto para el técnico, que entiende el objetivo del club en ese apartado formativo, “porque en Segovia hay escasez de entrenadores, pero también de formadores”.

Diego afirma con un cierto deje de melancolía que “ahora afronto un reto distinto”, después de muchos años consecutivos preparando al Segovia Futsal para competir tanto en Segunda como en Primera División. Ahora el club ya no existe “por lo menos a nivel deportivo”, dejando un vacío que va a ser muy complicado de llenar, “porque ya no tenemos fútbol sala de élite en la categoría masculina. Fue un milagro que deportivamente el equipo se mantuviera donde estuvo, porque las condiciones en las que trabajamos la pasada temporada no son propias de un club de Primera División. Unos dicen unas cosas, y otros otras, pero lo vivido este pasado año no es normal, y con el paso del tiempo se ven las cosas”.

Y lo cierto es que las cosas son tan escasamente normales que Diego se ha visto obligado a presentar una demanda por reclamación de cantidad, en vista de que no existían visos de que pudiera cobrar lo que el Segovia Futsal le adeuda de la pasada campaña. Asesorado por Eduardo Meléndez, abogado de la Asociación de Jugadores de Fútbol Sala, “y una de las mejores personas que he visto por aquí”, el entrenador declinó dar más datos acerca de la demanda, aunque teniendo en cuenta que los impagos comenzaron en el mes de octubre la cantidad podría rondar los 10.000 euros, “porque yo solo quiero que se me pague lo convenido por el trabajo realizado. No hago daño a nadie, y nunca hice nada en contra del club. Solo pido que se respeten los acuerdos, y para mí no es plato de gusto reclamar esa cantidad por vía judicial después de tanto tiempo, pero se me debe un dinero”.

UN PROCESO LARGO

La demanda se interpuso a principios de julio, y teniendo en cuenta que el mes de agosto es inhábil en la administración de justicia, no se espera que el proceso vaya a solucionarse con prontitud, “y ya me ha dicho mi abogado que es un proceso lento y largo. Pero no tengo prisa”. Teniendo en cuenta lo que se está dilatando el asunto del pago por parte del Fondo de Garantía de la Liga Nacional de Fútbol Sala a los jugadores del Segovia Futsal, pese a que hay una resolución dictada el 16 de agosto por la RFEF en la que se instaba a los pagos, no es de esperar que el entrenador lo tenga fácil, ni para cobrar, ni para conseguirlo en un breve espacio de tiempo.

“Es normal que lo de los jugadores haya ido más deprisa”, afirma Diego, que pone el énfasis en que “la Asociación de Entrenadores no tiene la capacidad ni los recursos de la Asociación de Jugadores”, y aunque la fortaleza que tienen los entrenadores reside en que los clubes no pueden firmar a un nuevo técnico hasta que no saldan sus deudas con el anterior, el hecho de que el Segovia Futsal desapareciera ha venido a complicarlo todo aún más.