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Existe un clásico en la salida del colegio, que suele estar protagonizada por un niño y su padre/madre, y la frase: “Tengo dos noticias, una buena y una mala”. Normalmente la mala suele ser horrible, y la buena no suele compensar, pero el joven escolar se hace a la idea de que lo uno hará olvidar lo otro.

Así que habrá que comenzar con la buena noticia. El Viveros Herol Nava se está reencontrando con la mejor versión de Adrián Rosales, más de un año después de su rotura del cruzado. El lateral gallego, junto con un Eduardo Fernández mucho más incisivo que en los encuentros de la primera vuelta, fueron junto a Andrés Alonso los mejores del conjunto segoviano en el encuentro amistoso que disputó ante el Ciudad de Logroño en un abarrotado pabellón municipal de Palazuelos de Eresma, que tuvo la oportunidad de disfrutar de un partido de balonmano de mucho ritmo, acciones brillantes y, sobre todo, mucho guante blanco.

La mala noticia para los segovianos llegó en los últimos compases de la primera parte, cuando en la búsqueda de una bola que parecía llegar hasta su posición rechazada por el portero, el pivote Darío Ajo chocó contra un defensor del Ciudad de Logroño, quedando inmediatamente inmóvil en el suelo, lo que rápidamente hizo saltar la preocupación en el seno del conjunto navero.

UN GOLPE QUE DEJA K.O.

A falta de un diagnóstico definitivo, el pivote del Balonmano Nava sufrió una fuerte contusión en las costillas de su costado derecho, que le dejó sin jugar en la segunda parte, que vio desde el banquillo con un más que evidente rictus de dolor en su rostro. Teniendo en cuenta que el Viveros Herol solo cuenta con dos pivotes en su primera plantilla, no es de extrañar que la mala noticia, si se confirman los peores augurios, sea realmente mala.

En el plano estrictamente deportivo, el conjunto segoviano tuteó a un oponente al que le costó entrar en el partido, sobre todo en el apartado ofensivo, con un juego de siete, vaciando la portería, que no le salió nada bien en los primeros minutos. El Balonmano Nava, con un juego muy dinámico en ataque, no tardó en adquirir una renta que llegó a ser de hasta cuatro goles en el electrónico, con Ernesto deteniendo hasta dos lanzamientos de siete metros, Rodrigo dirigiendo muy bien al equipo, y Eduardo encontrando el espacio para armar su brazo izquierdo.

Pero el Ciudad de Logroño del navero Miguel Velasco tiene mucha calidad en sus filas, y en cuanto Lazar Kukic comenzó a mover al equipo, y la defensa recuperó algunas bolas para lanzar el contragolpe, fue nivelando el marcador hasta conseguir ponerse por delante en las últimas acciones de la primera parte, aunque un gol de Carlos Villagrán faltando cinco segundos para el descanso colocó el 13-13 con el que se llegó al intermedio.

SIN BAJAR LOS BRAZOS

Ya sin Darío Ajo en la pista, Andrés Alonso ocupó su posición en el pivote, y tuvo varias buenas intervenciones en los seis metros. Pero en cuanto tuvo que dejar su puesto, teniendo que entrar Oleg en la pista para pegarse con los centrales riojanos, lo que coincidió con casi cuatro minutos consecutivos en inferioridad numérica, el Viveros Herol sufrió un importante bache que le llevó del 16-15 al 16-21, en un parcial de 0-6 que le dejó casi noqueado.

Sin embargo, la aparición de Adrián Rosales para ayudar a Edu Fernández en los lanzamientos exteriores contribuyó a ir cerrando poco a poco la diferencia. Tanto fue así que a los últimos minutos se llegó sin el ganador del partido decidido, y a cinco segundos del final, Paco Bernabéu tuvo el empate, pero le robaron la bola, aunque en la contra el portero segoviano Ángel Pescador salvó el 28-30. Así, con una mínima derrota ante un equipo superior, cerró el Viveros Herol Nava su ciclo de partidos de pretemporada en los que hay buenas noticias con la mejor forma de sus lanzadores, y la mala de Darío Ajo, que se suma a las de Yeray, con un problema en una mano, y de Nicolo. Si es que la dicha nunca puede ser completa…