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La Escuela de Fútbol Sala de Valverde del Majano preparó con mimo la que fue la fiesta de presentación de los diferentes equipos que, comenzando por las categorías de chupetines y terminando por la senior, defienden esta temporada los colores del club de la localidad segoviana, que con su millar de habitantes tiene a la mayoría de sus jóvenes practicando alguna actividad deportiva, siendo el club de fútbol sala el que no solo ofrece la posibilidad de jugar a los chicos del pueblo, sino también a los de otras localidades cercanas.

Así, con las gradas del pabellón municipal repletas de familiares de los jugadores, aparecieron bien uniformados los integrantes de los diversos equipos de la Escuela, junto con sus monitores y entrenadores, que recibieron el aplauso de los aficionados, y se sintieron como los grandes protagonistas de una tarde en la que no faltaron ni el sorteo de regalos protagonizado por los más pequeños, ni la merienda, porque hubo chocolate más una ‘concha’ para todo el que lo pidió, y no faltó quien quiso repetir.

El encuentro que protagonizaron los juveniles de la División de Honor del FS Valverde y el Mariano Rico Cuéllar puso el broche de oro a cuatro intensas horas en el pabellón en el que tanto los integrantes del club como los padres que echaron una buena mano, pusieron de su parte para que las cosas salieran bien, pero aún faltaba lo mejor, puesto que en el intermedio del encuentro se lanzaron bolsas de palomitas mientras los chupetines saltaban a la cancha para jugar un partido de diez minutos que hizo las delicias de los espectadores, con muchas carreras de una portería a otra, algunos goles, un par de lagrimillas tras alguna caída que se pasaron pronto, y un buen número de aplausos para los jóvenes deportistas que solo saben hacer una cosa: divertirse. Y si no, que se lo digan a uno de los porteros del equipo de chupetines, que llegó a parar un lanzamiento mientras se comía una palomita…