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Que la pandemia del Covid-19 ha afectado a todos los ámbitos de la sociedad es una evidencia, como lo es también que el mundo del deporte es uno de los que más se ha visto influenciado por el desarrollo de un virus que se ha mostrado capaz de paralizar de manera casi total al país que ha ‘visitado’ a lo largo de estos meses, cuanto más a la actividad deportiva.

Sin embargo, el paso del tiempo y el control (o así…) del virus ha ido metiendo a la sociedad en una ‘nueva normalidad’ que ha dado esperanzas a los deportistas de poder comenzar a realizar su actividad en un plazo de tiempo más o menos determinado. Pero hay una modalidad deportiva, la de los Juegos Autóctonos, que se ha visto tan afectada como el resto, y que tiene pocas esperanzas de poder retomar su actividad normal, dando por perdido el año 2020 cuando aún restan seis meses para que este acabe.

Y es que desde hace más de cien días las pistas de juegos autóctonos se encuentran vacías de actividad, salvo honrosas excepciones de jugadores que entrenan a la calva. Canchas como la ‘Orgullo Segoviano’, o la de La Dehesa, que cada fin de semana albergaban un volumen de jugadores que rondaba el centenar entre ambas, se presentan ahora silenciosas, y ya se ha perdido el eco de las chanflas resbalando por la arena, o de los bolos cayendo en alguna de las largas partidas que se disputaban.

Muchas dudas, y pocas certezas

Han sido más de una treintena las competiciones que se han tenido que suspender por culpa del coronavirus, como señala el delegado provincial de Deportes Autóctonos, José de Lucas, que se sincera cuando señala que “no sabemos ni qué hacer”, puesto que el virus ha puesto en jaque a la mayoría de los jugadores de estas modalidades deportivas, “aunque estamos teniendo suerte dentro de lo que cabe, porque a pesar de que ha habido afectados por la enfermedad, creo que todos se han recuperado, o están en vías de hacerlo”.

Pero el miedo es libre, y no hay poco entre los jugadores, que el delegado provincial divide en tres grupos: “Están los ‘valientes’ que quieren volver a entrenar, aquellos que han perdido un poco el interés y quieren esperar al mes de septiembre, y los que dan por perdido el año, y no tienen ganas de volver a las pistas hasta que o haya una vacuna, o una cierta seguridad de que nada va a suceder”.

 

La concentración nacional
de calva en Abades, que iba
a celebrarse el próximo domingo, también ha sido lógicamente cancelada

 

Desde el Torneo de Reyes no hay actividad competitiva en lo que a Juegos Autóctonos se refiere, cancelándose las ligas provinciales que se disputaban prácticamente durante todos los fines de semana de abril a mayo y que tenían su colofón en las Ferias de San Juan y San Pedro “y también las concentraciones que se venían haciendo aprovechando sus fiestas populares, como hacíamos en Cantalejo, o en el barrio de San Lorenzo, o incluso en Valladolid o en Madrid, donde nos desplazábamos para jugar”. La concentración nacional en Abades, que iba a celebrarse el próximo domingo, también ha sido cancelada.

Los bolos femeninos también quieren esperar

Una de las modalidades de Juegos Autóctonos que más auge están teniendo en los últimos años son los bolos femeninos, con un alto volumen de participación. De Lucas señala que en no pocas ocasiones “son las mujeres las que animan a los demás” a la hora de afrontar las competiciones.

Pero el coronavirus también ha afectado al ánimo de las siempre optimistas jugadoras de bolos femeninos, “y son ellas mismas las que ahora dicen que prefieren esperar, y que de momento no cuenten con ellas a la hora de organizar algún evento deportivo”. No es de extrañar, puesto que los bolos femeninos son una modalidad en la que las jugadoras comparten todo el material, por lo que resultaría extraordinariamente complicado el poder desinfectarlo todo en cada tirada.

Un protocolo de seguridad

Aunque se trate de un deporte individual, los deportes autóctonos presentan un riesgo evidente para los jugadores, “puesto que se comparte todo el material, que se pasan de un jugador a otro en cuanto acaba la tirada”. La Delegación está preparando un protocolo de seguridad para los jugadores que quieren que en su ‘nueva normalidad’ estén los deportes autóctonos, “aprovechando que contamos con varios juegos de elementos para poder organizar algunas partidas”. Pero el hecho de tener que desinfectar estos elementos en cada tirada es algo que retrae lo suyo, “ya no solo por el que tiene que desinfectar el material, sino por todo lo que se retrasa la tirada”.

Aun así, De Lucas considera que “haciendo las cosas bien hay poco riesgo”, y entiende a los que tienen interés por jugar, porque “el deporte es un bien social y la gente tiene la ilusión por jugar”. Pero el delegado provincial tiene claro que la salud es lo primero “y creo que lo más prudente y lo más práctico es esperar. No pasa nada por quedarnos sin jugar durante este 2020”.