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Hay victorias que sanan heridas recientes, y otras que suturan crisis profundas que nunca son eternas aunque lo parezcan. Y luego están las victorias que te hacen dormir mejor por las noches, que te ponen en paz con un destino que no entiende de la palabra ‘siempre’ a la hora de sonreír. De esa tercera clase fue la que consiguió el Viveros Herol Nava frente al Cantabria Sinfín, en un encuentro que para los naveros significaba mucho más que dos puntos, mientras que para los cántabros pareció ser un día más en la oficina de la Asobal, con el resultado consiguiente.

Desde el primer minuto de partido se pudo comprobar la actitud con la que ambos conjuntos afrontaban el choque. El conjunto segoviano, con Álvaro y Oleg ocupando el centro de la defensa, tenía muy claro en qué zona de la cancha debía ajustar más su 6:0 defensivo, imprimiendo también mucho ritmo a su ataque, con solo la entrada de Darío para ocupar el pivote. El 3-1 con el que se cumplió el cuarto minuto de encuentro evidenciaba el acierto en el planteamiento, aunque una primera exclusión de Álvaro le dio la oportunidad al Sinfín de darle la vuelta al marcador, con un 3-4 que se convirtió, a la postre, en la única ventaja visitante en todo el partido.

DEFENSA Y CONTRAGOLPE

Porque en cuanto volvió el portugués al centro de la defensa, no tardó el Balonmano Nava en recuperar la iniciativa en el marcador, por más que los errores en los lanzamientos de siete metros pusieran el único lunar en la actuación del equipo. Nicolo y Llopis enviaron fuera sus lanzamientos de forma prácticamente consecutiva, pero la actitud defensiva, con buenas salidas a los cruces, y muy bien acompasados en las ayudas defensivas, provocaba los errores constantes en el ataque visitante, que terminaron por pasar factura al plantel que dirige Rodrigo Reñones.

Carlos Villagrán, después de dos malas decisiones jugando en superioridad, no paró hasta que invirtió su suerte, liderando al equipo en un momento en el que el partido se movía en una cierta indefinición. El peso de los goles locales terminó por decantar la balanza, aunque el técnico cántabro quisiera poner freno a lo que se le venía encima, después de que su equipo recibiera varios contragolpes bien culminados por los segovianos, que con un parcial de 4-0 pasaron del 8-8 al 12-8 a cinco minutos para el descanso.

La defensa rayó a gran nivel durante todo el partido, con Yeray ayudando bajo los palos

Una superioridad del Sinfín por la exclusión de Adrián Rosales cerró un poco la brecha de goles, pero no tanto como a los visitantes les hubiera gustado, porque Agus Casado cogió galones, marcando un gol y estando a punto de conseguir otro en el último segundo tras una rosca que se marchó fuera en el último segundo, dejando el partido con 13-10 al descanso.

Tuvo el equipo visitante un inicio esperanzador en la segunda parte, metiéndose en el partido con una mejor actitud defensiva. Pero Agus impidió las alegrías cántabras, y en cuanto el equipo comenzó a conectar con Nicolo en el extremo, el italiano se empeñó una y otra vez en machacar el marco defendido por Mijuskovic, que no fue capaz de leerle ni uno solo de sus lanzamientos.

EL RITMO QUE MÁS CONVIENE

El Viveros Herol sumaba nombres propios a su buen partido colectivo, y Rodrigo Pérez entró en la segunda parte para marcar tres goles de manera consecutiva que elevaron la renta hasta un 19-13 que dejaba el encuentro encarrilado, pero no decidido, que con más de veinte minutos por delante, todavía quedaba por remar, aunque de forma distinta, porque ‘bastaba’ (como si fuera poco) mantener la encomiable actitud defensiva del primer tiempo.

La aportación de Dimitrievski puso al equipo cántabro a tres goles de distancia mediado el segundo tiempo. Pero una doble inferioridad del equipo visitante, la primera por una acción defensiva, y la segunda por dificultar un saque de centro, le dio al Balonmano Nava la oportunidad de volver a los cinco goles de renta. La gestión de la doble superioridad fue más que buena, pausando el partido para encontrar la mejor opción ofensiva, con buenos lanzamientos que dejaron al portero del Sinfín en un pobre porcentaje de paradas tras el descanso.

La acertada lectura de los ataques creó acciones de lanzamiento que fueron bien aprovechadas

Una sanción de dos minutos a Oleg a nueve minutos para el final obligó al Viveros Herol a un último esfuerzo para ganar el partido. Pero Yeray bajó la persiana, mostrándose vencedor en los duelos con todos los lanzadores cántabros menos con Nacho Valles, el equipo encontró muchos espacios en la defensa abierta del Sinfín, y la afición navera pudo festejar la victoria, y de paso quitarse la espina de disgustos pasados, mucho tiempo antes de que concluyera el partido.