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La ausencia de público en los partidos que el Viveros Herol Nava está disputando en el pabellón Guerrer@s Naver@s de la localidad segoviana está afectando sobremanera al equipo. Es evidente que no es lo mismo jugar con el aliento extra de tu público que hacerlo sin ese apoyo, y más en una Liga Asobal en la que la igualdad es máxima entre la mayoría de los conjuntos.

Pero, además, el hecho de que las gradas estén vacías también influye en la manera de dirigir los partidos por parte de los colegiados, un hecho del que la mayoría de los equipos pueden poner buenos ejemplos, y que en el caso del Viveros Herol resultó más que patente después del arbitraje que el equipo navero sufrió por parte de los colegiados Macías de Paz y Ruiz Vergara, con una actuación muy protestada por los locales, aunque no tanto por los visitantes, puesto que para Fernando Latorre, técnico del Balonmano Benidorm, la actuación de los árbitros fue “correcta”.

He visto un arbitraje permisivo en las dos áreas, y a mí me ha gustado por eso, porque el balonmano es un deporte de contacto. Está claro que cuando eres permisivo hay circunstancias en las que, a lo mejor dudas, porque se puede pitar una cosa o la otra. Nava podrá pensar que hay acciones en las que les ha perjudicado como nosotros pensaremos que en otras nos ha perjudicado”, señaló el entrenador del Benidorm al finalizar el encuentro.

Un delegado que ve lo que quiere

La realidad es que, sin entrar a valorar las decisiones de los colegiados con la bola en juego, su actuación junto con la del delegado federativo, Javier Moyano, resultó cuando menos discutible en momentos decisivos del partido. Así, una flagrante agresión de Gonzalo Porras a Filip Vujovic al que propinó una patada desde el suelo mediado el segundo tiempo cuando Nava vencía por 21-20, se saldó con dos minutos de exclusión para ambos cuando la agresión del jugador visitante fue más que evidente.

Que dos árbitros y un delegado federativo no vean una agresión con el juego parado tiene su ‘guasa’, pero más la tiene todavía que el banquillo del Nava recibiera una sanción disciplinaria por celebrar una acción defensiva. El delegado de mesa, Javier Moyano, solo tuvo ojos para el banquillo segoviano, al que llamó la atención en varias ocasiones sin preocuparse de que en el del otro lado los jugadores del Benidorm hicieran lo mismo que sus rivales. Aún podría entenderse si esos determinados gestos pudieran soliviantar al público, aunque para que eso sucediera faltaba un pequeño detalle: el público.

“Una agresión de un jugador visitante no señalada, o la sanción disciplinaria al banquillo por celebrar una acción defensiva, en el centro de las miradas.”

Diego Dorado, tan afectado como su equipo por la forma en la que se produjo la derrota, hizo todo un esfuerzo de contención en sus declaraciones a los medios, señalando que “hay determinadas situaciones que no podemos controlar y que no nos han favorecido”. Y es que el Viveros Herol Nava no quiere cargar las tintas sobre actuaciones ajenas a las suyas, pero el plantel es consciente de que las victorias se han puesto ahora mucho más caras como para ponerse en contra de quien tiene potestad para tomar las decisiones.