Ni el Unami mereció menos ni el Real Ávila más de un partido que terminó en reparto de puntos después de que los segovianos se adelantaran en dos ocasiones, pudieran sentenciar en varias contras incomprensiblemente mal definidas, y se vieran obligados a dar por bueno el punto después de que el rival igualara el partido a nueve minutos para el final.
Salió el Unami ambicioso, como corresponde al equipo que juega como local, y en el tercer minuto de partido ya dispuso de su primera oportunidad, después de que 11 se hiciera con un balón en la primera línea abulense, y se plantara solo ante el guardameta, que le rechazó el lanzamiento.
El Ávila no tenía del todo claro cómo gestionar estos primeros minutos, y en una falta botada por Jorge Sánchez los locales tocaron hasta en tres ocasiones consecutivas con la cabeza dentro del área antes de que el último remate se marchara fuera, el mismo destino que tomó otro cabezazo de 11 tras un envío por la izquierda.
Y es que hizo mucho mejor las cosas el equipo de Gonzalo del Valle que el de Borja Rubiato en el inicio del choque, bien posicionado en el campo y con ambición en la presión. El Ávila intentaba serenar el partido y buscar la profundidad con Javi de Mesa, pero sin conseguirlo ante la desesperación de su parroquia que en buen número se desplazó hasta Segovia.

EL PREMIO

El Unami encontró el premio a sus buenos minutos, y en un balón en largo hacia Alcubilla, el delantero remontó la línea de fondo superando con habilidad a un defensor encarnado, y logrando el 1-0 superando con habilidad al portero del Real Ávila. Por primera vez en toda la temporada el Unami lograba ponerse por delante.
No fue hasta el minuto 25 cuando espabiló el Real Ávila con una acción personal de Adeva que lanzó de manera inocente a las manos de Víctor. El equipo de casa retrasó las líneas esperando el dominio de los abulenses, que forzaban faltas en tres cuartos de campo sin demasiado éxito porque su juego combinativo fue más bien escaso, demasiado acelerados sus jugadores tratando de llevar el balón lo antes posible a la zona ofensiva. No hacía mucho más el Unami, pero era el que iba mandando en el marcador, y siempre podía amenazar a la contra, como la que en el minuto 43 casi acaba con el segundo gol tras un remate de Jorge que sacó Ñete en última instancia.

LA CONTUNDENCIA EN LAS ÁREAS

Comenzó el Ávila la segunda parte con bastante más mordiente y dos acercamientos al área de Víctor bastante más peligrosas que todas las de la primera parte. Pero el Unami aguantó en defensa hasta que en el minuto 54 un barullo en el área segoviana tras el lanzamiento de una falta se convirtió en el 1-1 después de que el balón le cayera a Javi de Mesa que machacó el empate.
Parecía que el partido iba a cambiar de signo, pero el equipo de casa devolvió el partido al estado de la primera parte tras un saque de falta que terminó en una segunda jugada mal defendida por el Ávila. Rogero no perdonó el 2-1.
El gol fue un duro golpe para el Ávila, del que tardó en recuperarse, sin generar apenas peligro y dejando que el Unami enlazara algunas jugadas. Y si los encarnados tuvieron alguna opción de volver a entrar en el encuentro fue por los propios errores de los segovianos que empezaban a dar signos de cansancio.

Un contragolpe de tres para el portero pudo ser la sentencia para los locales, pero fallaron la ocasión

Prueba de ello fue el contragolpe de tres para el portero que pudo significar la sentencia, pero la ocasión acabó en nada porque Ñete se convirtió en el mejor jugador de su equipo y le dio a su equipo la oportunidad de seguir vivo en el choque, de tal manera que a diez minutos para el final, en una falta directa que lanzó el Ávila y que Víctor no pudo detener, quedando el esférico muy fácil para que Alberto devolviera las tablas al marcador.
Quedaban los peores minutos, aquellos en los que los fantasmas de derrotas pasadas suelen salir a pasear, pero afortunadamente para el Unami se pudo salvar el empate, porque la realidad del partido fue que el equipo segoviano no fue ni mucho menos inferior a su rival, más bien todo lo contrario, y el Real Ávila puede agradecer a su portero el que se marchara de La Albuera con un punto más.