Si en un partido a vida o muerte consigues un punto de los dos, al final no sabes si estás medio vivo, o medio muerto. Y a partir de esta máxima, y después de presenciar el encuentro que el Viveros Herol Nava empató ante el Cantabria Sinfín, es de esperar que ninguno de los protagonistas del partido se sienta contento. Zupo Equisoain porque, después de cincuenta minutos mandando en el marcador, vio cómo su equipo se ponía como un flan ante las acometidas de un solo jugador, Nacho Valles, que literalmente destrozó a la defensa local. Por el otro lado, Víctor Montesinos, que se veía con los dos puntos en el bolsillo, se cogió un enfado mayúsculo por una decisión arbitral que le dejó con uno.

Y, entre medias, un grupo de jugadores naveros que mientras lograron templar sus nervios hicieron muy bien las cosas, sobre todo en un arranque de partido en el que Filipe Mota y Adrián Rosales hicieron lo que se espera de ellos, a buen nivel, llevando a que el Viveros Herol llevara con claridad la iniciativa en el electrónico aprovechando que el 5:1 que puso de inicio el Sinfín no dio ningún resultado.

BUENA PRIMERA PARTE, Y MEJOR REINICIO

Pese a que hubo errores en este primer período, los lógicos en un partido de balonmano, los de casa supieron aguantar el liderato, llegando incluso a conseguir cuatro goles de diferencia en el tramo final del primer período, aunque el Sinfín se aguantaba gracias a algunas intervenciones de mucho mérito de Ernesto Sánchez, y a la calidad de Nacho Valles, que o bien desatascaba el ataque de su equipo con su amplia gama de lanzamientos, incluyendo varios siete metros, o bien asistía a los extremos.

Pero el 15-12 del intermedio reflejaba bien lo que sucedía en la pista, con el Balonmano Nava sabiendo lo que tenía que hacer, y arrancando la segunda parte del partido con evidente acierto, tanto que cuando Nicolo culminó una contra poniendo el 17-12, la sensación era que el partido se estaba decantando de manera justa del lado segoviano.

Sin embargo, llegó el ‘eclipse’. La segunda exclusión para Álvaro Seabra fue el principio del fin para Nava, que encajó un parcial de 0-3 en un abrir un cerrar de ojos que provocaron unos pequeños nervios al principio y un ataque de pánico digno de película de terror en los compases finales.

Todavía se tambaleó, pero no se cayó, el equipo de casa pese a que Nacho Valles empujaba y empujaba, los ataques segovianos cada vez eran menos fluidos, y Filip Vujovic volvía a lesionarse. Pero a diez minutos del fin el Viveros Herol se cayó de la torre a la que se subió el Sinfín, metiéndose el partido en un juego de (muchos) errores y (pocos) aciertos del que no se veía claro el ganador, porque en el último tramo del choque el Balonmano Nava llegó a acumular tres pérdidas de balón consecutivas en ataque sin siquiera llegar a iniciar la jugada ofensiva, aunque en defensa lograba frenar a todos los jugadores rivales menos a uno.

LOS ÁRBITROS, DECISIVOS

Y ese ‘uno’ fue el que les hizo el destrozo. Nacho Valles marcó el décimo gol de su cuenta particular poniendo el 23-24, y en el último ataque local, Carlos Villagrán se tuvo que jugar el remate porque sus compañeros no parecían nada seguros de poder jugárselo.

Ernesto Sánchez detiene el lanzamiento del capitán, y el partido parece terminar ahí. Sin embargo, a cuatro segundos para el final Dimitrievski pierde la bola ante Yeray, pero la recoge y lanza a portería, y los árbitros interpretan que coge el balón dentro del área, por lo que es acción de sabotaje, y expulsan al jugador señalando el preceptivo lanzamiento de siete metros. Filipe Mota asume la responsabilidad de rescatar un punto, y no falla. Así que todos contentos… o enfadados, porque en esto de los empates nunca se sabe.