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El Balonmano Logroño La Rioja despertó de su sueño de imbatibilidad al Viveros Herol Balonmano Nava tras superarle por el marcador de 27-31 en el encuentro que se disputó en el pabellón municipal de Nava de la Asunción.

La primera parte fue puro rock’roll, con los dos conjuntos sumando aciertos y errores prácticamente por igual a base de elevar el ritmo del partido hasta extremos más que destacados. En el lado local, Kisselev se quedó fuera de la convocatoria en la que entró Adrián Rosales, que formó en el siete inicial.

Fue el equipo riojano quien llevó la iniciativa en el marcador prácticamente desde el inicio, e incluso amenazando con romperle con un inquietante 2-5, que fue rápidamente contrarrestado por el cuadro local gracias a una acción de garra de Carlos Villagrán, y dos contragolpes culminados de manera vertiginosa tanto por Agus Casado como por Nicolo.

El Viveros Herol Nava, abriendo su ataque a los extremos, encontró la inspiración de Bruno Vírseda por derecha, y Nicolo por izquierda para sujetarse en el marcador, porque los extremos segoviano sumaron muy pocos errores en el lanzamiento ante Sergey Hernández. En defensa el 6:0 defensivo se esforzaba para sujetar a jugadores de extraordinaria envergadura como el pivote Moreira, que ayudaba a que hombres como Ligetvari, Ceretta o un central de marca mayor como Kukic Lazar tuvieran el espacio suficiente para armar el brazo desde los nueve metros.

SIEMPRE UNA RESPUESTA

Pero durante este primer tiempo los de casa siempre encontraron respuesta a cada gol riojano. El balón llegaba a los extremos con mucha claridad, y cuando hacía falta, Edu Fernández y Miguel Baptista también sorprendían desde el lateral, y la segunda exclusión de Miguel Sánchez en el lado visitante ponía un punto de incertidumbre a la defensa del Balonmano Logroño, así que prácticamente hasta el descanso la igualdad en el electrónico fue la nota dominante.

El equipo realizó un primer tiempo impecable ante un rival muy poderoso y de gran calidad

Un pequeño estirón de los visitantes tras un último tanto de Scott lanzándose sobre la defensa local en la última acción del primer tiempo estiró el electrónico hasta los dos goles de renta con los que se llegó al descanso de un partido que estaba siendo de lo mejorcito que se ha visto en Nava de la Asunción a lo largo de la presente temporada, que ya es decir.

El segundo tiempo se inició con el Logroño atacando para elevar la renta a tres goles, pero la defensa navera estuvo a la altura. Tanto fue así que antes de que los visitantes se escaparan en el electrónico, Agus y Bruno dispusieron de dos contragolpes claros ante el portero que se encontraron con una enorme respuesta de Sergey Hernández, que fue una de las claves de la mejoría del conjunto de Miguel Ángel Velasco en la reanudación.

LOS GRANDES NO PERDONAN

Esas oportunidades desaprovechadas por parte local le dieron un aire nuevo a un Balonmano Logroño que en la segunda parte se apoyó en el poderío físico de Scott y en la movilidad del italiano Dapiran para abrir las diferencias. Y, si había algún apuro, allí salía a relucir el poderoso brazo de Garciandía para superar a la defensa navera, que hacía lo que podía, ya que donde verdaderamente estaba el problema era en ataque, ya que a pesar de las rotaciones, la defensa riojana, y la actuación de Sergey, impidieron a los de casa marcar más de tres goles en los primeros quince minutos de la segunda mitad.

El 17-21 con el que se llegó al minuto 38 obligó a Dani Gordo a parar de nuevo el partido, pero los jugadores no mejoraron tras el tiempo muerto. El Balonmano Logroño castigó cada error local hasta elevar la diferencia a los siete goles con un parcial de 0-3 que rompió definitivamente el choque, y amenazó con terminar el choque con una diferencia que tampoco había sido la real del encuentro.

Tras el descanso la defensa del BM Logroño se impuso con claridad al ataque segoviano

La tercera exclusión de Miguel Sánchez vino a cambiar el rumbo del encuentro, porque Darío Ajo se encontró con algún espacio más para poder trabajar en los seis metros, frenando en un primer momento la sangría, y posteriormente reduciendo las diferencias. Cierto es que nunca de manera que el Balonmano Logroño viera peligrar su victoria, pero sí para que la primera derrota en Asobal no llegara por un marcador abultado que pudiera dañar la moral de los jugadores naveros, que aguantaron todo lo que pudieron el altísimo ritmo que impuso el cuadro riojano, que evidentemente peleará al final de la temporada por otras metas distintas a las que tiene el Viveros Herol.