La jugadora del Unami Laura Usa, en lucha por un balón por alto junto a una contrincante del Teldeportivo. / NEREA LLORENTE
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Cierto entrenador de fútbol acuñó hace años la frase de “si se cree y se trabaja, se puede”. Evidentemente no siempre sucede así, y en el deporte mucho menos, pero lo que es seguro es que, si no se cree, y no se trabaja, jamás se va a poder.

En la tarde del sábado, y en el pabellón de Los Escobares, mucho más cálido que un Pedro Delgado que se va a convertir en el pabellón más grande del mundo… porque nunca se va a llenar, el Unami trabajó y creyó que podía sorprender a un Preconte Telde que llegó a Segovia consciente de la dificultad del partido, que dominó el balón y sometió a su rival en la presión, y que salvo en un apartado mostró todas las hechuras de líder que tiene.

Pero… ese apartado en el que el conjunto grancanario no se mostró fuerte es el que decide los partidos. Y de cara al gol el equipo que dirige Cristina Gimeno no fue el de otras ocasiones, en el primer tiempo porque sus oportunidades no fueron tan claras gracias a la defensa del Unami, y tras el descanso porque la actuación de Esther bajo el larguero de la portería segoviana fue espectacular.

A sufrir desde el inicio

El Unami, por el contrario, se trabajó el partido desde el primer minuto, soportó la presión de un oponente que físicamente estuvo un poquito por encima hasta el tramo final, y tuvo la fortaleza mental necesaria para no irse del partido cuando encajó el 0-1, llegando vivo a los últimos minutos, esos en los que el cansancio abre los espacios que antes no hacía forma de que aparecieran.

Aunque el Teldeportivo salió con ganas, las primeras ocasiones claras fueron segovianas, como un balón que, de rebote, mandó Laura Llorente al palo después de una cesión a la portera, o un par de remates de María y de Cris que no encontraron el objetivo porque la guardameta Mariona hizo bien su trabajo, como en un lanzamiento de Esther desde su portería que mandó a córner.

Pero, tras el buen arranque segoviano, el líder de la Segunda femenina sacó su calidad a pasear, y con Judit liderando desde atrás, María Carolina probando a Esther desde lejos, y Marina poniendo a prueba la concentración de la defensa local con su movilidad, dejó al Unami sin producción ofensiva durante muchos minutos. Tanto fue así que el marco visitante no volvió a pasar por ningún apuro hasta la segunda parte, mientras que en el marco local Esther llenaba de moral a sus compañeras con sus intervenciones.

A tres segundos para el final, un involuntario golpe de una jugadora canaria sobre la nariz de Laura Llorente mandó a la ‘14’ del Unami directamente al hospital con un problema en el tabique nasal, y dejó al Unami con una rotación menos para la segunda parte.
Una portera en estado de gracia.

Tras el descanso el encuentro no cambió de decorado, con el Preconte Telde llevando la iniciativa con clarida, y el Unami esperando su momento, aunque este parecía no llegar nunca. Y menos cuando, tras un robo de balón en banda, el equipo canario montó una contra que parecía que no iba a terminar en nada, hasta que Marina recortó hacia la línea de fondo, enviando el balón al segundo palo, donde Leiriane esperaba para hacer el 0-1.

El marcador en contra, el cansancio que comenzaba a hacer mella, y las contras que lanzaba el líder pusieron durante algunos minutos al Unami contra las cuerdas. El 0-2 estuvo muy cerca, pero Esther realizó una intervención extraordinaria sacando una pierna al lanzamiento cruzado de Leire, y el Teldeportivo falló el resto de sus ataques, con sus jugadoras siempre encontrándose una defensora del Unami encima.

Y, a cuatro minutos para el final, llegó el momento de las segovianas. Cris sacó una falta en el centro del campo hacia la banda, donde la acción de María sorprendió a su defensora, encarando a la portera y superándola con su lanzamiento. El gol del empate dio tantas alas al Unami como se las cortó al Preconte, que vio cómo, poco más tarde otra gran acción de María, ahora en la banda derecha, era culminada por Marta batiendo a Mariona tras recortar a una defensora.

En un abrir y cerrar de ojos (cosas del fútbol sala) el equipo que marchaba por detrás se veía por delante, y tardó algunas jugadas en reaccionar la entrenadora visitante pese a pedir un rápido tiempo muerto. El portero-jugador del conjunto visitante se encontró con la trabajada respuesta de las locales y las manos salvadoras de Esther en un envío al segundo palo que apuntaba al 2-2, y con medio minuto aún por jugarse, María redondeaba su gran tarde consiguiendo el 3-1 desde su propio campo. El Unami creyó, trabajo, y al final pudo. Y, cuando eso pasa, la victoria sabe magnífica.